(ARGENTINA).- Julián Álvarez se bancó el rol más ingrato, el que casi nadie aplaude, pero que volvió a ser determinante en la victoria de la Selección Argentina. El delantero del Atlético Madrid arrancó como extremo izquierdo, pasó inadvertido durante una hora y en el complemento, ya como centrodelantero, fue clave para desordenar a Inglaterra en el 2-1 que metió a la Scaloneta en la final del Mundial 2026.
Argentina superó a los ingleses con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez y ahora definirá el título mundial ante España el próximo domingo en Nueva Jersey. El partido, jugado en Atlanta, dejó otra muestra de la capacidad de adaptación del cordobés, un comodín táctico que entrega el trabajo sucio sin pedir nada a cambio.
Scaloni sorprendió con un esquema 4-5-1 que mandó a Álvarez a la banda izquierda, lejos del área, para contener las proyecciones ofensivas del lateral Reece James. El dibujo táctico lo obligó a correr más de la cuenta y a resignar su olfato de gol en función del equilibrio defensivo.
En la primera mitad, el cordobés tocó pocas pelotas. La posición lo dejó fuera de su zona de influencia, desconectado de Lionel Messi —que oficiaba de referencia de ataque— y sin chances de gravitar en los últimos metros. La Scaloneta sintió la falta de peso ofensivo y el gol de Anthony Gordon a los 10 minutos del complemento fue un mazazo.
El descanso cambió el libreto. Scaloni recompuso las líneas y Julián se paró como centrodelantero. Apenas reiniciado el segundo tiempo, un remate suyo puso en aprietos al arquero Pickford y quedó a centímetros del empate, en el anticipo de la embestida argentina.
Con el equipo volcado en campo rival, Álvarez dejó el área para tirar paredes y arrastrar marcas, un trabajo de desgaste que abrió los huecos por donde llegaron las conquistas. Salió de la zona de definición para combinar con los volantes y generar el espacio que Messi aprovechó con su zurda.
Enzo Fernández clavó el 1-1 a los 40 minutos con un remate furioso de media distancia, y Lautaro Martínez, de cabeza, selló el 2-1 agónico en el descuento. Pero en la cocina de la remontada estuvo el movimiento incansable de Julián, que desordenó a la defensa inglesa incluso cuando no le llegaba la pelota.
En las calificaciones del encuentro, Julián Álvarez se llevó un 7, un puntaje que refleja el valor de su entrega táctica. El delantero campeón del mundo en Qatar 2022 volvió a demostrar por qué es un fijo para Lionel Scaloni, incluso cuando las cámaras apuntan a otras figuras y los focos iluminan otras botas.
Ahora, con la mira en España, la Scaloneta irá por la cuarta estrella. La final del Mundial 2026 se disputará el próximo domingo en Nueva Jersey, y Julián Álvarez, fiel a su estilo, ya entrena el sacrifio que haga falta.
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