(ARGENTINA).- "¡¡ENZO FERNÁNDEZ SALVADOR!! ¡¡GRAN REMATE DE MEDIA DISTANCIA Y GOLAZO PARA EL 1-1 DE ARGENTINA VS. INGLATERRA!!", relató SportsCenter en el momento justo en que el mediocampista surgido de River encendió la remontada de la Selección Argentina. Fue el 2-1 sobre Inglaterra en Atlanta, EE.UU., que metió a la Scaloneta en la final del Mundial 2026 contra España.
Enzo Fernández clavó el empate a los 40 minutos del segundo tiempo con un derechazo furibundo desde afuera del área. "Enzo la cruzó con furia para el 1-1", describió el enviado especial. Minutos antes, tras la salida de Leandro Paredes, se había plantado como volante central y desde ese eje gestó el juego que terminó en el grito argentino.
El nacido en San Martín no solo fue determinante por el gol. Metió desde el arranque: calentó el partido con empujones a los ingleses en los primeros tres minutos y casi rompe el cero con un tiro que se fue rozando el ángulo. Probó un par de veces desde afuera antes del empate y Pickford le ganó el primer duelo. La evaluación de su actuación fue contundente: un grandísimo partido, con participación activa tanto en la marca como en la generación ofensiva.
El gol de Enzo desató la locura en Atlanta. Lionel Messi, que completó un partido perfecto con calificación de 9, le pidió a la gente que se levantara porque el triunfo estaba al alcance. Y tuvo razón: instantes después, la Pulga pinchó un centro de derecha y Lautaro Martínez cabeceó al gol para el 2-1 agónico. La Selección Argentina defendió la ventaja con la pelota y con el apoyo de todo un pueblo con enormes ganas de vencer a Inglaterra. De Paul se peleó con todos, Julián Álvarez se fue de lateral izquierdo para dar una mano en defensa y Lautaro corrió cada pelota como si fuera la última.
Los revulsivos que cambiaron la cara
Cuando Argentina perdía 1-0 por el gol de Antony Gordon a los 10 minutos del complemento, Lionel Scaloni mandó a la cancha a dos jugadores del River actual. Gonzalo Montiel reemplazó a Nahuel Molina a los 26 minutos y le dio otra dinámica al costado derecho. Desbordó constantemente, tiró buenos centros y se asoció de forma excepcional con Lionel Messi y Rodrigo De Paul. "Saltaron a la cancha Rodrigo De Paul, Nicolás Otamendi, Gonzalo Montiel y Lautaro Martínez. Todos la rompieron", describió el enviado de Clarín, Maximiliano Uria.
Nicolás Otamendi, también defensor de River, ingresó por Lisandro Martínez en ese mismo bloque de cambios. Se paró firme en el fondo y al mismo tiempo fue a buscar el área contraria en las jugadas de pelota parada cuando la Selección Argentina sitiaba a los ingleses. Junto con Cristian Romero, formó una muralla en los minutos finales para sostener la victoria.
El cuarto riverplatense de la tarde fue Julián Álvarez. El delantero surgido en Núñez jugó como titular pero arrancó incómodo: le dejó el centro del área a Messi y se volcó sobre la banda izquierda, donde tuvo poca participación en el primer tiempo. En el complemento regresó al eje del ataque y estuvo cerca del primer gol apenas empezado el segundo tiempo. Aunque no mojó, combinó fuera del área en la jugada previa al empate.
El DT de Pujato volvió a acertar con los cambios bajo presión. Con la remontada consumada, la Scaloneta terminó el partido agitando una bandera que decía "las Malvinas son argentinas" y se confirmó como el mejor equipo de la historia del deporte argentino. Ningún seleccionado había generado semejante cantidad de emociones ni había exhibido un aura tan poderosa.
Así, con los cuatro representantes de la escuela riverplatense como protagonistas directos de la noche en Atlanta, la Selección Argentina dio vuelta un partido que se había puesto cuesta arriba y se garantizó la chance de pelear por un nuevo título mundial. La tan postergada Finalíssima contra España se jugará el próximo domingo en Nueva Jersey.
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