(ARGENTINA).- “No estaba cómodo en los partidos anteriores”. Con esa sinceridad, Enzo Fernández explicó la deuda que sentía consigo mismo en el Mundial y después la saldó con un golazo agónico: el 1-1 ante Inglaterra que torció la semifinal y metió a la Selección Argentina en la definición de la Copa del Mundo 2026.
“Hoy fue una muestra de carácter. Más allá del gol, me sentí muy bien. Vamos a ver el domingo, que queremos ganar”, agregó el volante ante la consulta de un periodista en la zona mixta del estadio de Atlanta. Las declaraciones de Enzo Fernández llegaron justo después de que la Scaloneta remontara un partido caliente y se impusiera 2 a 1 para asegurarse el boleto a Nueva Jersey.
El partido se le había puesto cuesta arriba a Argentina cuando Anthony Gordon abrió el marcador a los diez minutos del segundo tiempo. La ventaja inglesa fue un mazazo, pero el equipo de Lionel Scaloni encontró aire en los cambios. Enzo Fernández, que hasta entonces alternaba buenas y malas en la Copa, se soltó por completo cuando el DT rearmó el mediocampo tras la salida de Leandro Paredes.
Ya ubicado como volante central, Enzo Fernández empujó a la Selección con presencia y remates de media distancia. Probó un par de veces desde afuera y Pickford le ganó el primer duelo. A falta de cinco minutos para el cierre, capturó una pelota en la puerta del área y la cruzó con furia al ángulo de Jordan Pickford para desatar la explosión en Atlanta. La jugada cerró una actuación en la que terminó con puntaje de 8, según la valoración de la zona mixta.
La remontada definitiva llevó la firma de Lionel Messi, figura excluyente con un puntaje de 9. El capitán pinchó un centro preciso desde la derecha y Lautaro Martínez, otro que había entrado desde el banco, cabeceó al gol sobre la hora para el 2 a 1. Todo se definió en el estadio de Atlanta, donde la Scaloneta terminó defendiendo la ventaja con la pelota y con el aliento de una multitud que jamás se calló.
Enzo Fernández también se destacó en la faceta defensiva junto a Cristian Romero y Nicolás Otamendi, que ingresó para reforzar la zaga en el cierre. El ex River había calentado el partido en el arranque con empujones a los ingleses y casi rompe el cero con un derechazo que se fue rozando el ángulo. Su despliegue incluyó gestación de juego desde el eje y una entrega que contagió al resto del equipo.
En el medio del festejo, Enzo Fernández valoró su propia catarsis futbolística. “No estaba cómodo en los partidos anteriores”, repitió, y enseguida se enfocó en lo que viene. Su levantada justo en la semifinal más esperada del certamen le devuelve al cuerpo técnico una pieza de primer nivel para afrontar el último escalón del torneo.
Argentina buscará la cuarta estrella el próximo domingo ante España, en Nueva Jersey. Será la edición más postergada de la Finalíssima que enfrenta al campeón de América con el campeón de Europa, y la Scaloneta llega con el envión anímico de haber doblegado al clásico rival inglés en un duelo cargado de historia y tensión desde el minuto inicial.
Scaloni ya avisó con sus movimientos que confía en Enzo Fernández para la gran definición. La respuesta del volante en la semifinal, con gol incluido y una honestidad poco común al reconocer su bajón anímico, le devolvió a la Selección un motor fresco en la mitad de la cancha justo cuando más lo necesita.
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