(ARGENTINA).- “Ponzio no salió de River, se hizo de River y hoy tomó un lugar de preponderancia. Eso es mucho más difícil”, sostuvo Juan Cortese. La reflexión llegó después de que Leonardo Ponzio y Escudero asumieran al frente del equipo que venció 3-2 a Banfield como visitante.
“Ponzio, sin haber nacido en la casa, se hizo hombre de la casa”, explicó Juan Cortese. El periodista ubicó el mérito de Leonardo Ponzio en un lugar distinto al de una figura formada desde el inicio en el club: una pertenencia construida con el paso del tiempo y a partir de su recorrido. “Con sacrificio, con temperamento, con voz de mando y con liderazgo”, enumeró al describir las condiciones que le permitieron ganarse ese reconocimiento.
“Cayó bien en la gente la ovación del público de River que fue hasta el estadio de Banfield hacia Leo Ponzio”, señaló Cortese. La escena funcionó como una muestra visible del vínculo que Leonardo Ponzio construyó con los hinchas. Ponzio apareció en un momento de emergencia, se puso el buzo y dio la cara cuando el equipo necesitaba reencaminarse.
“Primero porque, en cuatro días, Ponzio y Escudero tuvieron que hacer algunos malabares en el equipo, especialmente desde lo mental, como para tratar de reencaminar un poco la causa River y, a partir de ahí, empezar a solidificar algunos conceptos”, explicó Cortese. Cuatro días antes del triunfo ante Banfield, River había disputado un partido de Copa Sudamericana que el periodista describió así: “Venimos de hace cuatro días a jugar un partido en donde detonó la cabeza de todos”. La tarea de Ponzio, entonces, estuvo ligada tanto al armado del equipo como a la recuperación de la confianza.
Una identidad construida en River
“Hoy Fausto Vera jugó de cinco y antes no lo venía haciendo. Es la primera vez que Fausto juega de volante central en este equipo, ni siquiera con Gallardo”, sostuvo Cortese. Para el periodista, esa decisión fue una de las señales concretas de la impronta de Ponzio, porque modificó una función que el mediocampista no había ocupado en River. El análisis también resaltó la libertad que tuvo Thiago Almada, que actuó “más suelto, más libre, más dueño del equipo”.
“La merma física de River de los últimos partidos en el segundo tiempo tiene que ver con eso. Tiene que ver con que hay un equipo que no descansa porque nunca pudo descansar”, afirmó Cortese. La acumulación de partidos y la falta de rotación explicaron, para el periodista, la caída del equipo en los cierres. Sobre el resultado, también advirtió que “el 3-2 fue un tanto mentiroso”, porque Banfield encontró un golazo en una acción individual.
“Contra Banfield había que ganar, había que mostrar algunas cosas, pero especialmente había que empezar a sostenerse en tres puntos que sean el punto de partida”, señaló Cortese. La victoria quedó planteada como un comienzo y no como una solución definitiva para todos los problemas del equipo. “El próximo fin de semana el Monumental será otro veredicto”, anticipó.
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