(ARGENTINA).- «Cuando sí se dio la oportunidad para volver, yo ya no estaba en las condiciones adecuadas como para ir al fútbol argentino. Yo ya había dejado una muy buena imagen y tenía miedo de perder eso», confesó Radamel Falcao este jueves en una entrevista con el streamer Ezzequiel. El delantero colombiano, de 40 años, reveló así los motivos íntimos que frustraron el regreso a River que los hinchas soñaron durante más de una década. Falcao, hoy sin club y fuera de la convocatoria de Colombia para el Mundial 2026, se desempeñó recientemente como analista en ESPN y repasó una decisión que define su vínculo con el Millonario.
El Tigre de Santa Marta fue directo al ponerle un número a la chance concreta de volver a vestir la banda roja. «¿Qué tan cerca estuve de volver a River del 1 al 10? Un cinco», respondió Radamel Falcao. Explicó que durante su etapa más brillante en Europa —cuando brilló en Porto, Atlético de Madrid o Mónaco— el momento futbolístico no lo ameritaba. «Cuando yo estaba en Europa en un muy buen momento no se daba para volver», detalló. Pero cuando el contexto se alineó y su nombre volvió a sonar en Núñez, fue el propio goleador quien frenó todo por temor a empañar su legado.
Ese legado se forjó lejos de los flashes, en la pensión del club de Núñez, donde Radamel Falcao vivió entre 2001 y 2005 junto a más de 80 juveniles. «Fue una etapa maravillosa y muy linda de mi vida. Esa etapa en River me enseñó mucho, muchos valores que me dio el club, que me ha dado este deporte y los aprendí conviviendo con todos ellos», recordó hace algunas semanas en otro diálogo. Esa base forjó al futbolista que poco después deslumbraría en Primera.
El debut oficial con la camiseta de River llegó en el Clausura 2005, con Leonardo Astrada como entrenador, en un triunfo por 3 a 1 frente a Instituto de Córdoba en el Monumental. Un año y medio después, en el Apertura 2006, se afianzó con Mostaza Merlo en el banco. Su explosión definitiva se dio en el Clausura 2008, cuando se consagró campeón —el único título que levantó con la institución— y sus goles empezaron a cotizar en el mercado europeo. A mediados de 2009, Porto pagó casi cinco millones y medio de euros por su pase y Falcao se marchó con un registro de 112 partidos, 45 goles y 13 asistencias. Nunca más volvió a jugar en el Millonario.
En este 2026, Radamel Falcao se reinventa lejos del césped. No entró en la lista definitiva de Colombia para la Copa del Mundo y su último club fue Millonarios de Bogotá. En las últimas semanas compartió el rol de analista en ESPN con Marcelo Gallardo, otro prócer de la historia riverplatense, mientras define los últimos capítulos de su carrera como profesional.
La confesión de Falcao expone una tensión poco explorada en las vueltas de los ídolos: el peso de la propia vara. «Tenía miedo de perder eso», admitió sin maquillar los motivos. La decisión final no fue de los dirigentes de River ni de un representante: fue personal e irrevocable. El delantero prefirió que el recuerdo de su eficacia frente al arco y su entrega quedara intacto antes que arriesgarse a un regreso que el físico ya no le garantizaba.
A 17 años de su partida, Falcao dejó claro que la puerta del Monumental ya no se abre para un retorno con cortos. Su historia con River, construida desde la pensión hasta la gloria del Clausura 2008, se escribe sin epílogos forzados. «Ya no estaba en condiciones», repitió. Y ese diagnóstico, aunque duela en Núñez, cierra para siempre la novela de la vuelta.
