(ARGENTINA).- River cambió su funcionamiento desde la llegada de Leonardo Ponzio y lo confirmó con el triunfo 3-1 ante Independiente Rivadavia de Mendoza. El resultado le permitió sumar 6 puntos de 6 posibles en los primeros dos partidos posteriores a la salida de Eduardo Coudet. La mejora se refleja especialmente en el ataque, con mejores versiones de Ángel Correa y Thiago Almada. El equipo todavía debe escalar en su grupo y en la tabla anual, pero ya encontró una base para sostener la recuperación.
La salida de Eduardo Coudet marcó el inicio de una etapa distinta para River. Con Leonardo Ponzio, el equipo ganó sus dos primeros encuentros y mostró una respuesta ofensiva que antes no lograba mantener durante los partidos. El cambio no se limita a los resultados: los movimientos de los refuerzos comenzaron a combinarse mejor y el conjunto encontró más claridad para progresar desde la mitad de la cancha hacia adelante.
Leonardo Ponzio mantiene la estructura que ya utilizaba River, sobre todo en el sector ofensivo, porque considera que el equipo empezó a entenderse. El funcionamiento actual se acerca al ideal que Eduardo Coudet había buscado al reunir a Almada, Correa y Andrada, pero que ahora consiguió continuidad. La decisión del nuevo entrenador fue sostener esa base en lugar de modificarla y darle tiempo para que las sociedades se afirmaran.
La sociedad que sostiene el cambio
Thiago Almada y Ángel Correa llegaron a River con 17 días de diferencia, aunque conectaron rápidamente como si llevaran mucho más tiempo juntos. La relación entre ambos se había construido en las reuniones vinculadas con sus representantes y en la Selección Argentina, donde compartieron el Mundial de Qatar 2022. Esa conexión se trasladó a la cancha y empezó a generar más variantes para el ataque.
Ángel Correa acumula tres goles, una asistencia y un penal generado, mientras que Almada convirtió un gol desde su llegada. Correa también registra 2,57 gambetas exitosas por partido, cifra que lo ubica segundo en el país detrás de Leonel Flores, de Boca, y promedia tres remates por encuentro. El equipo, además, suma en promedio diez pelotas recuperadas por fecha, una señal de que la mejora ofensiva también se sostiene con presión y retroceso.
Tobías Andrada completa el triángulo que le permite a Ponzio equilibrar al equipo. El mediocampista tiene 19 años, recorre 10,28 kilómetros por partido, recupera seis pelotas cada 90 minutos y alcanza un 83% de precisión en los pases al pie. Su despliegue le permite retroceder para relevar a sus compañeros y cerrar como lateral derecho cuando Gonzalo Montiel pasa al ataque, mientras Vera queda como único pivote.
La inversión de River en ese grupo de refuerzos fue de u$s 44 millones: u$s 6 millones por el 66% de Andrada, u$s 23 millones por Almada y u$s 15 millones por Correa. El rendimiento también se explica por la conexión con otros futbolistas. Sebastián Driussi es el centrodelantero que mejor se asoció con ellos, mientras que Tomás Galván aportó un doblete reciente y movimientos útiles para cubrir espacios y sostener el ritmo.
Atlético Tucumán será la próxima prueba para una estructura que mostró buenos pasajes en el empate 2-2 contra Vélez, el 1-1 ante Independiente Santa Fe, el partido frente a Banfield y la victoria ante Independiente Rivadavia. River continúa afuera de la fase eliminatoria de su grupo, está a cuatro puntos de los puestos de Copa Libertadores y a siete de la cima de la tabla anual, por lo que viajará a Tucumán con la obligación de prolongar esta levantada.
Seguí todas las noticias de Soy del Millo en Google News↗