(ARGENTINA).- River acumuló 27 partidos consecutivos sin ganar después de que el rival anotara primero. La derrota de este miércoles ante Gimnasia, en el arranque del Clausura, estiró una estadística que ya lleva más de un año y medio sin remontadas y que abarca los ciclos de Marcelo Gallardo y Eduardo Coudet. La última vez que el Millonario dio vuelta un marcador adverso fue el 6 de noviembre de 2024, cuando venció 3 a 2 a Instituto en Córdoba con un doblete de Facundo Colidio.
Esa noche en el Monumental de Alta Córdoba, River empezó abajo por un gol de Gregorio Rodríguez. Colidio y Paulo Díaz lo dieron vuelta de manera transitoria, la Gloria igualó y el propio Colidio selló el triunfo sobre el final. Desde entonces, cada vez que el equipo recibió el primer golpe no volvió a festejar: perdió 19 veces y apenas rescató ocho empates en los 27 compromisos siguientes.
La mayor parte de la racha se construyó durante el segundo ciclo de Gallardo, que concentra 22 de esos encuentros sin reacción. Los cinco restantes ya corresponden a la gestión de Coudet y se dieron en medio de un presente cargado de tropiezos puntuales: las derrotas frente a Barracas Central y Gimnasia en el Clausura, y la eliminación de la Copa Argentina a manos de Aldosivi, que agravó el escenario de un plantel al que le sobra jerarquía individual pero le falta temple colectivo cuando las cosas arrancan torcidas.
La secuencia incluye superclásicos, series de Copa Libertadores, cruces mano a mano por el torneo local y definiciones directas como la caída ante Aldosivi, lo que descarta que se trate de un simple traspié aislado. En casi todos esos compromisos, la primera piña del rival bastó para desdibujar cualquier plan y convertir el trámite en una confirmación del mal comienzo, sin atisbos de remontadas épicas ni giros anímicos.
Con apenas cinco partidos al frente del equipo, River no le encuentra todavía bajo Coudet el antídoto a una fragilidad que lo persigue desde hace veinte meses. El propio entrenador lo padeció en la caída contra Gimnasia, donde otra vez el gol tempranero del adversario terminó decretando la tercera derrota consecutiva entre todas las competiciones.
El dato crudo expone una debilidad que contrasta con la inversión del club en los últimos mercados de pases y con la envergadura del plantel. De los 27 partidos en los que el Millonario empezó perdiendo, solo en ocho logró arañar un empate, una producción demasiado pobre para un equipo que aspira a protagonizar todas las competencias que disputa.
La estadística quedó instalada como un síntoma difícil de ignorar: mientras River no encuentre respuestas para sobreponerse al primer golpe, cada partido que arranque cuesta arriba se transformará en una oportunidad perdida antes de tiempo.
