Institucional

Di Carlo no está contento con él en River y su futuro quedó en duda para 2027

La conducción revisa la gestión del director deportivo y también el futuro de su asistente.

Pablo Longoria
Stefano Di Carlo

(ARGENTINA).- Tras la salida de 14 futbolistas apartados en el último mercado, la dirigencia de River puso bajo evaluación la continuidad de Pablo Longoria: hoy su salida a fin de año parece cada vez más probable, aunque todavía no está confirmada. Los cuestionamientos apuntan a algunas operaciones y a la gestión de esas desvinculaciones. La palabra final quedará en manos de la conducción encabezada por Stefano Di Carlo, quien resolvió su contratación.

Juan Ignacio Barbieri, de La Página Millonaria, informó el 21 de octubre que la dirigencia evaluaba prescindir tanto de Longoria como de su asistente, Domingo Catoira. Ese mismo día, TyC Sports señaló que la salida del director deportivo en diciembre era cada vez más probable y que la decisión final quedaría en manos de la conducción de Di Carlo. En septiembre, desde River habían asegurado que Longoria seguiría dentro del proyecto futbolístico y que su vínculo no se rescindiría en el corto plazo.

Longoria asumió como director deportivo el 28 de abril. En el comunicado de presentación, River definió su función: “Coordinará las distintas áreas vinculadas al fútbol del club, entre ellas el plantel profesional, el fútbol formativo, el scouting, la gestión de contratos, el análisis de rendimiento y el desarrollo deportivo. Su rol estará orientado a articular estas estructuras bajo una estrategia común, con el objetivo de continuar fortaleciendo la organización y profesionalización del área”. También sería el nexo principal de la estructura y reportaría directamente a Di Carlo y a Enzo Francescoli.

Entre los objetivos que se le asignaron estaban profesionalizar las áreas con equipos multidisciplinarios, reforzar la captación y el ojeo, liderar los mercados de pases e incorporar ciencia y análisis de datos. El plan también contemplaba unificar un modelo de juego en todas las categorías. Su tarea incluía encabezar negociaciones, seguir los contratos y participar de la planificación cotidiana, además de trabajar sobre el plantel profesional y el fútbol formativo.

El 11 de agosto, Di Carlo explicó que Longoria había llegado para respaldar el armado de una estructura vinculada a la operación del fútbol: “Vino a darnos apoyatura en el diseño y el armado de una estructura con roles y funciones que tienen que ver con la operación del fútbol”. En septiembre, el presidente volvió a defender su trabajo y destacó su aporte en la llegada de Tobías Andrada: “La oportunidad de Andrada se dio con informes de una magnitud y contundencia que jamás habíamos contado“. Di Carlo también afirmó que “se creó el Departamento de Performance, que nunca existió, y que tiene que ver con análisis de video, nutrición y otras áreas”.

Los cuestionamientos del mercado

Las críticas más concretas se concentraron en el último mercado. La Página Millonaria informó que Longoria y la dirigencia tuvieron diferencias por las posibles transferencias de Lautaro Rivero y Lucas Martínez Quarta, ante ofertas de Medio Oriente, y le atribuyó al director deportivo la gestión de las salidas de los 14 futbolistas apartados a mitad de año. La publicación sostuvo que el proceso no fue óptimo en las formas y los plazos: casi todos se desvincularon mediante préstamos o rescisiones, mientras que Andrés Herrera fue vendido después de dos cesiones.

La revisión en River también incluye a Catoira, contratado en junio por recomendación del propio Longoria para una función vinculada al ojeo de futbolistas. Hoy, su continuidad podría quedar comprometida si se concreta la salida del director deportivo.

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