(ARGENTINA).- La dirigencia de River evalúa la continuidad de Pablo Longoria, contratado en abril de 2026 como director deportivo, y su salida a fin de año aparece como cada vez más probable. La revisión todavía no se tradujo en una decisión confirmada.
Juan Ignacio Barbieri, de La Página Millonaria, informó que la dirigencia evaluaba prescindir de Longoria y de su asistente Domingo Catoira, aunque aclaró que no había una resolución. “La dirigencia de River y Longoria protagonizaron algunos desencuentros en torno a distintas situaciones que ocurrieron en el mercado de pases”, agregó la fuente.
El rol de Longoria y los cuestionamientos
El plan original le asignaba la conducción del plantel profesional y del proyecto infanto-juvenil, con reporte directo a Stefano Di Carlo y Enzo Francescoli. También debía funcionar como nexo entre la dirigencia y las áreas del fútbol de River.
“Vino a darnos apoyatura en el diseño y el armado de una estructura con roles y funciones que tienen que ver con la operación del fútbol”, explicó Di Carlo en una conferencia del 11 de agosto. El plan contemplaba profesionalizar las áreas con equipos multidisciplinarios, reforzar la captación y el ojeo, liderar los mercados de pases e incorporar ciencia y análisis de datos. También incluía unificar un modelo de juego en todas las categorías.
En los seis meses de gestión, Longoria mantuvo un perfil bajo y tuvo casi nulas apariciones públicas, aunque concurría con frecuencia a River Camp para conversar con los entrenadores de las formativas. Durante su conducción se creó el Departamento de Performance, dedicado al análisis de video, la nutrición y otras áreas del fútbol.
Los desencuentros con la dirigencia incluyeron las posibles transferencias de Lautaro Rivero y Lucas Martínez Quarta, ante ofertas de Medio Oriente por ambos defensores. Las diferencias estuvieron vinculadas con el modo de proceder frente a esas propuestas.
También quedó bajo su responsabilidad la gestión de las salidas de 14 futbolistas marginados a mediados de 2026. La mayoría dejó River mediante préstamos o rescisiones contractuales; Andrés Herrera fue la excepción, vendido tras dos préstamos en Columbus Crew.
Longoria tuvo injerencia en un solo mercado de pases, que incluyó las contrataciones de Nicolás Otamendi, Ángel Correa y Thiago Almada. La participación concreta del director deportivo en esas operaciones no quedó clara. “La oportunidad de Andrada se dio con informes de una magnitud y contundencia que jamás habíamos contado”, dijo Di Carlo hace un mes.
