(ARGENTINA).- River arrastra un problema de definición que Leonardo Ponzio deberá corregir: en la temporada falló 56 ocasiones claras de gol, la cifra más alta entre todos los equipos. La última derrota, 2-1 ante Huracán en el Monumental, significó un retroceso en la confianza que el entrenador había conseguido instalar en el plantel. Además, el resultado condicionó la pelea por los playoffs y por la clasificación a la Copa Libertadores 2027.
El equipo genera un promedio de 2,8 ocasiones claras por partido y falla 1,9. En términos porcentuales, desperdicia aproximadamente el 68% de las situaciones nítidas que consigue. El problema no está necesariamente en la construcción de las jugadas, sino en la capacidad para convertirlas en goles cuando aparecen las oportunidades.
El registro de remates confirma que existe producción ofensiva. River promedia 16,2 disparos por encuentro: 5,3 van al arco, siete salen desviados y otros cuatro son bloqueados. Sin embargo, ese volumen todavía no se refleja en una ventaja amplia sobre sus rivales y el equipo apenas tiene +1 de diferencia de gol.
Sebastián Driussi suma nueve goles en el año y dos durante este semestre. Las incorporaciones de Thiago Almada, con dos tantos, Ángel Correa, con tres, y Tobías Andrada, con uno, también le dieron al plantel variantes y capacidad para encontrar el gol. Con la salida de Eduardo Coudet y la llegada de Leonardo Ponzio, la falta de contundencia empezó a revertirse, aunque los números generales todavía muestran una deuda.
Los partidos recientes expusieron otro problema: cerrar los encuentros después de conseguir la ventaja. Contra Banfield, River llegó a estar 3-1, pero el Taladro descontó en el segundo tiempo y el equipo terminó sufriendo hasta la última pelota; sobre el cierre, incluso hubo un gol rival que fue anulado por posición adelantada. La situación volvió a repetirse en Tucumán, donde Atlético empató y el segundo tanto riverplatense llegó recién en los minutos finales.
Independiente Rivadavia ofreció una escena similar. River se puso 2-0 y parecía tener el partido controlado, pero dejó crecer a la Lepra, que descontó y tuvo una oportunidad muy clara para empatar con un remate que dio en el travesaño. El 3-1 definitivo llegó después, cuando el equipo ya había quedado expuesto a perder una ventaja que parecía suficiente. Para Leonardo Ponzio, mejorar la definición y sostener el control será una tarea central.
La derrota ante Huracán dejó a River a cinco puntos de Boca, que ocupa el último lugar de clasificación a la Copa Libertadores por la tabla anual. En el Camp, el plantel trabaja de cara al desenlace del Torneo Clausura y con la obligación de transformar en goles las situaciones que genera. El próximo partido será ante Estudiantes de Río Cuarto en Núñez.
