(ARGENTINA).- River se convirtió este lunes en el único equipo del Torneo Clausura que no marcó goles en las tres primeras fechas. La derrota 1-0 del domingo ante Rosario Central y el triunfo de Central Córdoba por el mismo marcador frente a San Lorenzo dejaron al equipo de Eduardo Coudet en el fondo de la Zona B y con cero puntos. La crisis futbolística se profundiza en Núñez.
En el partido disputado en el Más Monumental, el Millonario volvió a mostrar una imagen pobre: sin ideas en la creación y con los delanteros sin puntería. El 0-1 definitivo estiró una racha que ya incomoda: el equipo acumula 270 minutos sin convertir en el certamen doméstico. La falta de gol ubicó a River en el último puesto de la tabla de goleadores del Torneo Clausura.
Hasta este lunes, Central Córdoba compartía esa sequía, pero su victoria ante San Lorenzo modificó el escenario. Con ese resultado, la responsabilidad de ser el único sin festejos recayó por completo sobre el plantel de Coudet. La estadística expone un problema que va más allá de los nombres: River casi no genera situaciones claras de peligro.
Para encontrar un arranque similar hay que remontarse al Profesional 2022. En aquel torneo, River tampoco pudo anotar en las tres primeras jornadas: igualó sin goles con Defensa y Justicia y con Atlético Tucumán, y cayó por la mínima ante Colón. La racha se quebró recién en la cuarta fecha, con una goleada 5-1 sobre Unión. Ahora, en el Torneo Clausura, el equipo necesita un sacudón parecido para salir del pozo.
La ausencia de Quintero y la falta de juego
La decisión de Coudet de prescindir de Juanfer Quintero, el único volante creativo del plantel, dejó al equipo sin brújula en los últimos metros. Sin un generador de juego claro, las pocas aproximaciones al arco rival dependen de centros aislados o de alguna acción individual. Los atacantes, con la pólvora mojada, no logran disimular el déficit de elaboración en un Torneo Clausura que los tiene contra las cuerdas.
El impacto en la tabla anual también es grave. Con la derrota ante Rosario Central, River quedó afuera de la zona de clasificación a la próxima Copa Libertadores e incluso de la Copa Sudamericana. El equipo de Núñez, que en mayo pasado se había clasificado líder a los octavos de final del certamen continental, hoy transita una realidad totalmente opuesta.
La próxima oportunidad para cortar la malaria será el viernes 8 de agosto, cuando River visite a Tigre por la cuarta fecha. Allí, Eduardo Coudet y sus dirigidos se jugarán mucho más que tres puntos: necesitan volver a gritar un gol para empezar a despejar el fantasma de una crisis que ya es histórica.
