(ARGENTINA).- "Perdimos por una jugada de mierda", largó Nicolás Otamendi apenas terminó su estreno con la camiseta de River. La frase, seca y definitiva, reflejó el desencanto de un debut que tuvo mucho de acto de amor individual y nada de celebración colectiva: el Millonario cayó 0-1 ante Barracas Central en el Monumental por la primera fecha del Torneo Clausura.
Otamendi, capitán desde el primer minuto que pisó el césped, regresó al fútbol argentino apenas seis días después de jugar la final del Mundial y completó los 101 minutos que duró el partido. Según los datos de su actuación, registró 2 despejes, 4 intercepciones y 7 recuperaciones en una noche donde su jerarquía contrastó con la fragilidad del equipo que lo rodea.
Con la pelota en los pies, Otamendi fue el faro que River no encontró en ningún otro sector de la cancha. Tocó la pelota 111 veces y entregó 93 de los 101 pases que intentó: una precisión del 92% que expuso la falta de circuitos de juego fluidos en un equipo que monopolizó el 76% de la posesión sin lastimar al arco de Miño.
Los duelos aéreos fueron el terreno donde Otamendi más sintió la exigencia del partido. Ganó 4 de los 7 que disputó, un número que habla de su presencia constante por arriba pero también de la cantidad de centros y pelotazos que debió afrontar una defensa que perdió 9 balones propios y nunca encontró respaldo.
Como capitán, Otamendi ordenó, gritó y hasta se calzó el traje de nueve en los minutos finales. “No seas malo, dale…”, le recriminó a Nazareno Arasa sobre el cierre, en un reclamo que sintetizó la impotencia de una noche donde River apenas generó un cabezazo de Lucas Beltrán que rozó el palo y un disparo de Facundo Colidio que reventó el travesaño.
La producción ofensiva del equipo fue tan magra como previsible. Ni los 24 minutos de Ángel Correa desde el banco —con la recién heredada camiseta número 10— alcanzaron para cambiar el guion de un River autodestructivo que repite los mismos errores del primer semestre.
El gol de Gonzalo Morales a los 22 minutos del primer tiempo —un remate de zurda desde el centro del área que se clavó junto al palo derecho— le bastó a Barracas para llevarse los tres puntos del Monumental. River tuvo un gol anulado a Lucas Martínez Quarta por offside tras revisión del VAR, pero nunca logró quebrar el cerco de cinco defensores y tres volantes que plantó el equipo de Damián Ayude.
Con este arranque, River quedó sexto en la tabla anual y deberá cambiar urgente la cara antes de los octavos de final de la Copa Sudamericana. El próximo desafío será el miércoles 29 contra Gimnasia de La Plata en El Bosque, a las 19:15, donde Otamendi buscará que su jerarquía se traduzca en puntos.
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