(ARGENTINA).- «Hasta el momento el trabajo del Chacho Coudet es un fracaso estrepitoso», disparó Renzo Pantich en su canal de YouTube. La frase resume la bronca contenida de un River que anoche tocó fondo en Salta: cayó 3-1 ante Aldosivi y quedó eliminado de la Copa Argentina en 16avos de final.
El equipo de Núñez fue superado de principio a fin por el último de la tabla. Tomás Fernández, con un doblete, y Nicolás Cordero anotaron los goles del Tiburón; Rafael Santos Borré descontó sobre la hora. La imagen colectiva fue desoladora: sin ideas, sin recuperación y con la banda derecha convertida en una autopista para el conjunto marplatense.
Eduardo Coudet no esquivó el bulto y en conferencia calificó la derrota como «un papelón». «Más allá de lo futbolístico, la energía del equipo tiene que ser otra y no lo mostramos en ningún momento del partido», reconoció el DT. Pero también sembró polémica al marcar una interna gruesa: «La decisión de excluir a los quince futbolistas fue del club», afirmó, despegándose de la masiva purga que sufrió el plantel durante el receso.
La lapidaria mirada de Renzo Pantich
El periodista fue uno de los más duros en su análisis post partido. «En River no se pueden dar tres pases seguidos», graficó en su video de balance, donde también acusó al plantel de falta de personalidad: «Nadie pide la pelota, nadie gambetea, nadie patea al arco». Para Pantich, la involución del equipo es la regla en este semestre.
El análisis no se detuvo en lo colectivo. Fue particularmente lapidario con los refuerzos y la defensa. «Lo de Giovanni González es un espanto», soltó, al tiempo que cuestionó a la secretaría técnica que lidera Pablo Longoria: «¿Para esto vino Longoria?». Respecto a la zaga central, compuesta por Lucas Martínez Quarta y Lautaro Rivero, definió sin vueltas: «Los centrales de River son una máquina de mandarse cagadas».
Más allá de las críticas externas, el mensaje de Coudet dejó en evidencia una interna caliente entre la comisión directiva y el cuerpo técnico. El DT explicó que la decisión de borrar a jugadores como Germán Pezzella o Fabricio Bustos —y de exigir a Juan Fernando Quintero que «se tiene que presentar a entrenarse el jueves»— fue tomada exclusivamente desde la cúpula institucional, lo que agranda la grieta puertas adentro del Monumental.
La eliminación dejó a River sin uno de sus grandes objetivos del año y sin margen para el error en el Torneo Clausura y la Copa Sudamericana. Ahora, el equipo de Coudet deberá dar vuelta la página rápido y esperar por los refuerzos de jerarquía que tanto se le reclamaron para evitar que el ciclo termine en la ruptura anticipada que ya muchos vaticinan.
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