(ARGENTINA).- “Fue un papelón. No le encuentro otra palabra. Más allá de respetar a todos los rivales, y que en el fútbol argentino podés perder con cualquiera, siento que el equipo no transmitió lo que tiene que transmitir en el campo de juego. No me gustó nada”, disparó Eduardo Coudet tras la derrota que River sufrió por 3-1 ante Aldosivi en el estadio Padre Ernesto Martearena de Salta, por los 16avos de final de la Copa Argentina.
El golpe fue contundente desde el arranque. A los 29 minutos del primer tiempo, el equipo de Núñez ya perdía 2-0 frente a un rival que no había ganado en todo el Torneo Apertura 2026. Coudet hizo dos cambios antes del descanso, pero el tercer tanto de Aldosivi en el complemento liquidó la serie. El descuento de Rafael Borré sobre el cierre apenas maquilló una presentación que dejó al descubierto fragilidad defensiva y falta de peso ofensivo.
El DT también fue consultado por la decisión de apartar a un grupo de futbolistas del plantel profesional. “Fue decisión del club”, respondió con firmeza. La medida, impulsada por el presidente Stefano Di Carlo y la secretaría técnica que encabeza Enzo Francescoli, mandó a varios jugadores a entrenar en el predio Cantilo, cerca del Monumental, mientras el resto del grupo trabaja en Ezeiza.
Esa determinación ya había tensado el vínculo entre el técnico y los futbolistas que siguen en la consideración. Nadie en la dirigencia imaginó, sin embargo, que la pregunta sobre los apartados llegaría en ese contexto: una eliminación temprana en la Copa Argentina que profundizó la crisis tras la derrota en la final del Apertura ante Belgrano. La bronca de los hinchas de River también se hizo sentir en las tribunas salteñas tras el papelón frente a Aldosivi.
El panorama se agrava con los números. River ganó apenas uno de sus últimos cuatro compromisos en todas las competencias. El crédito de Coudet está casi agotado para buena parte de los simpatizantes, que planean replicar las protestas este sábado cuando Barracas Central visite el Monumental por la primera fecha del Torneo Clausura, a las 19:15.
Mientras tanto, la dirigencia acelera en el mercado de pases. Los arribos de Ángel Correa desde Tigres de México y Tobías Andrada desde Vélez están encaminados, pero la búsqueda no termina ahí. El objetivo de Di Carlo y Francescoli es sumar también un marcador central zurdo —Facundo Medina es el apuntado—, un lateral izquierdo y un atacante desequilibrante como Thiago Almada, cuyo pase está atado a las ofertas que le surjan luego del Mundial.
La continuidad del entrenador no está en cuestión en lo inmediato, pero hay un dato que le agrega presión a su segundo semestre. El contrato firmado el 4 de marzo vence el 31 de diciembre de 2027; sin embargo, existe una cláusula que permite a ambas partes —el DT y la Comisión Directiva— interrumpir el vínculo de manera unilateral y sin compensación durante todo diciembre de 2026.
Ese plazo obliga al “Chacho” a ganar un título en los próximos meses para llegar con respaldo a la ventana de evaluación. De lo contrario, su permanencia quedará en manos de una dirigencia que ya mostró no tener margen para las transiciones largas. El plantel regresó a Ezeiza a las 3.30 del sábado, con más dudas que certezas.
El fixture le da a River la chance de una rápida revancha como local ante Barracas Central, pero la urgencia por revertir la imagen tras el papelón en Salta es total. La Copa Argentina ya es pasado y el reloj corre tanto para los refuerzos como para un ciclo que, a mitad de camino, ya siente el rigor de las tribunas y la letra chica de los contratos.
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