(ARGENTINA).- “La evaluación la vamos a hacer más adelante, si hay que rediseñar roles lo haremos”, dijo Stefano Di Carlo sobre Pablo Longoria. Al 4 de noviembre, River todavía no había definido si el director deportivo continuará en 2027. El respaldo llegó en medio de un 2026 complicado para el equipo.
“Hay muchos que trabajan en el día a día de River que no entendieron su rol. Cuando apareció en Cantilo, ya era mirado de reojo por los futbolistas, que lo veían como el responsable de haberlos llevado ahí”, sostuvo el periodista Juan Cortese, citado por El Intransigente.
Longoria llegó a River en abril de 2026 como director deportivo. Sus tareas previstas incluían coordinar la búsqueda de futbolistas, gestionar contratos, planificar el plantel y articular el trabajo del equipo profesional con las divisiones inferiores. Su nombramiento generó cuestionamientos porque era una figura ajena a la institución y el cargo, habitual en Europa, era poco común en el fútbol argentino. Antes había sido presidente del Olympique de Marsella y había trabajado en captación y análisis de jugadores para clubes europeos.
“Estamos en un proceso que es fundacional para profesionalizar las áreas y eso requiere tiempo, no va a tener un resultado inmediato cuando te subis a un tren que va a 200 kilómetros por hora. La evaluación la vamos a hacer más adelante, si hay que rediseñar roles lo haremos, pero todo tiene el mismo objetivo: resultados, cosas tangibles, impacto y que haya consecuencias concretas en el fútbol”, explicó Di Carlo.
“Longoria lleva seis meses de trabajo y está construyendo la dirección deportiva, eso quiere decir que abajo hay departamentos que River no tenía, como por ejemplo del departamento de performance, el de scouting, con un mapa de líneas de sucesión en todos los puestos”, dijo Di Carlo. En septiembre, el presidente agregó: “El scouting es un ejemplo: la oportunidad de Andrada se dio con informes de magnitud y contundencia que jamás habíamos contado. Se creó el departamento de performance que nunca existió y tiene que ver con análisis de video y nutrición en otras áreas del fútbol”, en referencia a la incorporación de Tobías Andrada. Longoria fue presentado mediante un comunicado, sin conferencia para explicar sus tareas, y no habló con los medios. Domingo Catoira, incorporado en junio por recomendación de Longoria, trabajaba en captación como su asistente.
La continuidad del director deportivo ya estaba en duda el 21 de octubre: la dirigencia evaluaba prescindir de Longoria al final de la temporada y también de Catoira si se confirmaba la salida del español. La gestión de las salidas de 14 futbolistas apartados a mediados de 2026 estaba bajo responsabilidad de Longoria y su ejecución no fue óptima en formas y plazos. Casi todos dejaron el club mediante rescisiones o préstamos; Andrés Herrera fue la excepción y terminó vendido en forma definitiva tras dos préstamos en Columbus Crew.
“Fue uno de los que ha recibido instrucciones de Di Carlo para que se vayan jugadores. La idea era negociarlos y de una mejor manera, pero no salió”, sostuvo Cortese sobre la gestión de las bajas. La dirigencia y Longoria también tuvieron diferencias por el manejo de posibles transferencias de Lautaro Rivero y Lucas Martínez Quarta ante ofertas de Medio Oriente. River invirtió cerca de 70,7 millones de dólares en uno de esos mercados, aunque Cortese sostuvo que Longoria no tuvo injerencia. En diciembre, la dirigencia revisará si mantiene la estructura deportiva para 2027.
