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Revelaron el vínculo que une a Thiago Almada: “siempre me acompañaba”

El tío del campeón del mundo reveló la emoción del regreso

Thiago Almada
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(ARGENTINA).- “Hacía como 15 años que no caminaba por el anillo del Monumental ni entraba al campo de juego. No puedo explicar todo lo que sentí cuando lo vi a Thiago ahí, con la ropa de River, firmando el contrato. Una emoción tremenda. Imposible no recordar cuando él me acompañaba a todos los partidos de las Inferiores y me veía en la Reserva, que en aquel momento se jugaba como preliminar de la Primera”. La declaración de Alejandro Ruíz, tío de Thiago Almada, refleja el lazo que unió al volante campeón del mundo con el club de Núñez desde que empezó a patear una pelota, mucho antes de que este lunes fuera presentado como refuerzo estrella del Millonario.

Thiago Almada identificó a su tío como la persona que más lo vinculó a River y los recuerdos de Alejandro confirmaron esa marca a fuego. “Los viernes se venía a dormir con mi señora y mi hija, porque yo fui papá desde muy chico, para poder ir conmigo a los partidos en el predio de Ezeiza, cuando recién se había inaugurado y empezamos a ser locales en los torneos de AFA ahí, que ahora se llama River Camp”, contó. En esos viajes, Thiago no solo miraba: “Era como la mascota del equipo, se reían mucho con él, le regalaban ropa del club y jugaban con él. No solo eso. También entraba al vestuario con nosotros, escuchaba las charlas técnicas de los entrenadores y después se quedaba al lado del banco de suplentes y hacía de alcanzapelotas”.

La palabra del entorno

La obsesión de Thiago Almada por el fútbol era tan visible que su tío lo define como “un cargoso”. Alejandro, que compartió categoría con Diego Buonanotte en las Inferiores y llegó a hacer una pretemporada con el plantel profesional que dirigía Passarella, rememoró una anécdota que pinta al niño que se formó en Vélez. “Habíamos perdido con Chicago 4 a 0 en la Cuarta, de visitantes, y en la semana Darío se cortó el pelo, se rapó. Entonces al partido siguiente Thiago no lo reconoció y Darío le preguntó qué tal era el arquero que había atajado contra Chicago. ‘Re malo’, le contestó mi sobrino, y cuando le dijimos que era el mismo no sabía dónde meterse”.

La familia Almada se crió en un barrio muy humilde y el fútbol era la pasión compartida. Diego, el papá de Thiago, fue compañero del Pipi Romagnoli en las Inferiores de San Lorenzo, y el abuelo Tula lo llevaba al Monumental a ver los partidos de Reserva. “Siempre me acuerdo en mi casa y en la de ellos había camisetas y pantalones de varios equipos, porque usábamos todo lo que nos regalaban. Nos criamos en un barrio muy humilde”, relató Alejandro, que hoy, a los 38 años, arrancó el curso de entrenador en ATFA y trabaja junto a su hermano en la carrera de Thiago.

Después de jugar en Deportivo Paraguayo y Capiatá de Paraguay, Alejandro pasó por una empresa de logística y nunca se despegó del fútbol. “Me gustaría sobre todo poder trabajar con los más chicos, ayudarlos en ese camino tan largo y difícil de la formación”, dijo. Cuando lo vio a Thiago con la ropa de River, sintió un cierre de círculo: “Verlo con la camiseta de River y en el lugar donde yo tanto soñaba estar desde chiquito no tiene comparación”. Thiago Almada ya entrena con el plantel y el vínculo que nació en los potreros del Fuerte Apache, entre viajes en combi y tardes de alcanzapelotas, ahora crece a la sombra del Más Monumental.

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