(ARGENTINA).- El reconocimiento de error por parte de Stéfano Di Carlo sobre el uso de un container como vestuario en el predio de Cantilo volvió a poner el foco sobre los seis futbolistas que River mantiene apartados del plantel profesional. A más de dos meses de la medida, Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Giuliano Galoppo, Matías Galarza Fonda, Matías Viña y Kendry Páez siguen entrenándose por separado mientras el club busca resolver sus salidas antes del cierre del mercado de pases.
Los seis forman parte del grupo de 15 jugadores que fueron separados antes del arranque de la preparación, con el objetivo de reducir la masa salarial y facilitar la salida de quienes no serían tenidos en cuenta para esta etapa. La decisión de la dirigencia, encabezada por Stéfano Di Carlo, generó ruido puertas adentro, pero sobre todo expuso las condiciones precarias en las que trabajan los futbolistas apartados: el predio de Cantilo todavía no está completamente terminado y el grupo utiliza un container como vestuario, una particularidad que generó fuerte polémica.
“A diferencia de las primeras semanas, cuando todos los apartados atravesaban una situación similar, ahora cada caso tomó un camino diferente. Algunos recibieron propuestas concretas, otros son seguidos por clubes y también están quienes necesitan que sus equipos de origen autoricen una nueva cesión”, dijo el presidente de River, Stéfano Di Carlo, en la conferencia brindada ayer.
Germán Pezzella analiza una oferta de Emiratos Árabes Unidos y su decisión será determinante para saber si abandona el club en este mercado. Matías Galarza Fonda, que ganó exposición durante el Mundial 2026 con Paraguay, despertó interés de distintos equipos y evalúa alternativas. En cambio, Fabricio Bustos fue sondeado por Rosario Central, aunque no estaría interesado en aceptar esa propuesta y espera otra opción más conveniente.
El caso Galoppo y la sanción de FIFA
El más complejo de los seis es Giuliano Galoppo. A su condición de apartado se le suma una sanción de la FIFA por un conflicto con su exrepresentante, que lo obliga a pagar 530.000 dólares. River ya estableció una cláusula para que esa obligación económica quede a cargo del propio jugador. Además, el mediocampista rechazó una oferta de Atlanta United porque su intención es continuar su carrera en Europa, por lo que su futuro sigue sin definirse.
Los casos de Matías Viña y Kendry Páez dependen de terceros. Ambos llegaron a préstamo a comienzos de 2026 y tras apenas seis meses quedaron fuera de consideración. Para que puedan encontrar un nuevo destino, River necesita que Flamengo —dueño del pase de Viña— y Chelsea —propietario de Páez— autoricen una nueva cesión. Mientras tanto, Viña es seguido por Getafe y el ecuatoriano despertó interés en Bélgica.
La resolución de estos seis casos es hoy una de las prioridades de Stéfano Di Carlo. Con el predio de Cantilo todavía en obras y la polémica por el container abierta, el reloj del mercado de pases corre y la dirigencia necesita liberar cupos y masa salarial antes del cierre.
