(ARGENTINA).- “Me gustaría vivir en España. Me gusta mucho Madrid, me recuerda a Buenos Aires. Viviría en Madrid.” La frase que Enzo Fernández soltó en plena temporada europea refleja el deseo íntimo del mediocampista argentino, pero su eventual llegada al Real Madrid choca de frente con una traba reglamentaria: el club blanco no puede recomprar a Nico Paz y revenderlo en el mismo mercado, una pieza clave de la ingeniería financiera que planeaba para bajar el costo del pase. La idea del Merengue era usar como moneda de cambio al actual jugador del Como.
El Real Madrid tiene vedado ejecutar la cláusula de 9 millones de euros por el 50% del pase de Nico Paz y traspasarlo en el mismo verano europeo: la normativa exige que pasen al menos 12 semanas entre una operación y otra. Esa imposibilidad retira de la mesa la principal palanca que la directiva merengue pensaba usar para aliviar una negociación que, de arranque, ya supera los 100 millones de euros.
Pese al obstáculo, la determinación de la Casa Blanca es firme. La directiva inició gestiones directas con el Chelsea, dueño del contrato de Enzo Fernández hasta 2032, y el técnico José Mourinho ubicó al campeón del mundo en el primer lugar de su lista de prioridades. Para el entrenador portugués, el argentino es el “box to box” ideal para su nuevo proyecto: un volante con recorrido, gol y liderazgo probado en las grandes citas.
El Chelsea no está presionado económicamente y lo hace valer. Pagó 121 millones de euros en enero de 2023 y, tras la reciente venta de Cucurella en 50 millones, no necesita desprenderse de su número 8 por debajo del valor de mercado. Las fuentes que cubren la operación sitúan el piso de la conversación por encima de los nueve dígitos, una cifra que el Real Madrid busca compensar con una venta relevante de su propio plantel.
La palabra del entorno
“Cada vez que tiene un día libre viene a Madrid porque estoy yo y porque tiene amigos ahí. Pero queda en eso; nada más. El objetivo es terminar bien el año en el Chelsea, hacer un buen Mundial y después, ya veremos”, graficó Javier Pastore, representante del futbolista. El exvolante también dejó en claro la polivalencia de Enzo: “está jugando en muchas posiciones. En estos últimos dos años ha cambiado muchas veces. Con Maresca ha jugado más adelantado. Después, con Rosenior ha jugado un poco más de doble 5. En la selección argentina está jugando de 8 más adelantado con llegada a gol. Ha tenido dos años de muchas asistencias y muchos goles, entonces es normal que los entrenadores lo vean más ofensivo que defensivo. Pero es un jugador que puede jugar tranquilamente en las dos posiciones”.
Mientras tanto, en los despachos del Santiago Bernabéu evalúan la salida de Camavinga o Tchouaméni, ambos con pretendientes en la Premier League, para generar el margen financiero que exige el Chelsea. El plan original —recomprar a Nico Paz por 9 millones y colocarlo de inmediato en un club inglés— quedó congelado por las 12 semanas obligatorias de espera, lo que empuja a la directiva a explorar alternativas menos lineales.
Con la Copa del Mundo 2026 en pleno desarrollo y Enzo Fernández como pieza inamovible del once de Lionel Scaloni, el desenlace de la novela queda postergado para después del torneo. “Hacer un buen Mundial y después, ya veremos”, repiten desde su entorno, mientras Real Madrid y Chelsea miden cada movimiento en un tablero donde la voluntad del jugador ya está plantada del lado blanco.


