(ARGENTINA).- “Almada es complejo porque el monto es importante, pero no lo digo por él. River no tiene que tenerle miedo a esos montos viendo el presente, potencial y futuro del jugador”. La frase la soltó Stefano Di Carlo, presidente de River, y refleja la convicción íntima de la dirigencia de Núñez. Sin embargo, el gran sueño del mercado para el equipo de Eduardo Coudet, la vuelta de Thiago Almada, acaba de chocar contra la billetera más profunda del fútbol mundial: la de Arabia Saudita.
El Al Ahli puso sobre la mesa del Atlético de Madrid una oferta formal cercana a los 27 millones de euros por el pase del volante ofensivo. La cifra cubre las expectativas del conjunto español, que había invertido 20 millones de la misma moneda para sacarlo de Vélez y busca recuperar la inversión. El club saudí le propuso al futbolista un contrato por tres temporadas con un salario de la magnitud de la liga árabe, un número imposible de igualar por cualquier institución sudamericana.
Thiago Almada, de 25 años, está concentrado con la Selección Argentina en el Mundial 2026. En su último partido ante Austria jugó 64 minutos y fue reemplazado por Julián Álvarez. El jugador de Fuerte Apache, que ya ganó la Copa del Mundo en Qatar 2022, una Copa América y la Libertadores con Botafogo, sabe que la gran vidriera puede disparar su cotización todavía más. Por eso, su deseo explícito es esperar hasta el final del Mundial para definir su futuro.
La amenaza árabe golpea directo en la mesa de trabajo que River ya había armado. Antes del inicio de la Copa del Mundo, Di Carlo, el director deportivo Pablo Longoria y el manager Enzo Francescoli mantuvieron una reunión en las oficinas del Monumental con el propio Thiago Almada, su padre y su representante, Agustín Jiménez. En ese cónclave, la dirigencia le acercó los números de la operación soñada: si el Atlético no modifica sus pretensiones iniciales, el Millonario debería desembolsar 20 millones de euros por el 50% de la ficha y ofrecerle un contrato anual superior a los 3 millones de euros.
La postura de River
La aparición del Al Ahli no cambia el discurso de la cúpula riverplatense, que mantiene la esperanza aunque con los pies sobre la tierra. En la misma charla donde anunció la depuración de 14 futbolistas del plantel, Di Carlo había explicado por qué vale la pena el esfuerzo. La diferencia es que, ahora, el contexto del mercado cambió: el nivel ascendente de Thiago Almada en la Selección como socio creativo de Lionel Messi eleva su cotización a la vez que complica la competencia para River, cuyo poder de fuego financiero no puede batallar contra el dinero saudí.
El gran escollo es la voluntad del jugador y el resultado de su actuación en Norteamérica. Mientras tanto, la dirigencia de River mantiene el canal abierto y confía en que el vínculo construido con Thiago Almada en aquella reunión previa al Mundial pese más que los millones de Oriente Medio. La oferta árabe, hoy, luce inalcanzable para la economía del fútbol argentino, pero en Núñez no se bajan de la pelea hasta que el protagonista tome una decisión.
Thiago Almada dejará pasar las próximas semanas con la cabeza puesta exclusivamente en el Mundial. Al término del torneo, con el mapa del fútbol europeo y árabe más claro, sentará posición y definirá si el sueño de River puede hacerse realidad.



