(ARGENTINA).- River aprobó el 17 de septiembre de 2026 el contrato de Leonardo Ponzio como entrenador hasta el 31 de agosto de 2027, pero el vínculo no confirmó su continuidad durante todo ese período. La duración responde a una exigencia reglamentaria: un técnico interino no puede dirigir más de dos partidos y ningún DT puede firmar por menos de un año. La definición administrativa deja abierta la discusión sobre quién conducirá al equipo en 2027 y obliga a pensar el armado del plantel después de establecer ese perfil.
Leonardo Ponzio llegó al cargo después de la salida de Eduardo Coudet y ganó sus tres primeros partidos, frente a Banfield, Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán. La idea original de la dirigencia era que asumiera de manera temporal mientras avanzaba la búsqueda del próximo técnico. El propio entrenador marcó ese límite: “La palabra fue interinato y hay que saber respetarla. Sé que esto va a ser consecuencia de muchos partidos y después se verá”.
La Comisión Directiva aprobó el vínculo el 17 de septiembre, pero esa decisión no equivalió a una ratificación deportiva. El reglamento establece que “un técnico interino no puede dirigir más de dos partidos” y que “ningún DT puede firmar un contrato por un período inferior a un año”. Ponzio, además, ya estaba vinculado al club como integrante de la Secretaría Técnica, una situación que explica por qué la formalización de su rol excedió la duración habitual de un interinato.
El contrato no resuelve el proyecto de 2027
Los números de Ponzio dieron argumentos para evaluar una continuidad, aunque no la resolvieron. River ganó los tres partidos, convirtió 7 goles y recibió 4, con 65% de posesión, 17,3 remates por encuentro y 7,6 tiros al arco. El entrenador describió su idea de trabajo con una frase que también ubica el margen de los futbolistas: “Se entrenan cosas y después ellos deciden. Por naturaleza, uno les habla por lo que se pretende, pero después están las decisiones en el campo.”
El contraste con el ciclo anterior refuerza la necesidad de elegir primero una conducción y después completar las piezas. Con Eduardo Coudet, River había sumado una victoria en seis partidos del Clausura, con 4 goles a favor, 6 en contra, 63,5% de posesión, 13,3 remates por encuentro y 3,3 al arco. Su convenio vencía el 31 de diciembre de 2027, pero la salida se produjo tras la eliminación ante Independiente Medellín de Colombia y el club le pagó hasta el 27 de agosto.
Banda Roja planteó la discusión en términos de proyecto y no solo de entrenador: “Es urgente pensar en un proyecto de cara al 2027. Este año de River se rifó de una manera escandalosa. El solo hecho de haber tenido a tres entrenadores dice todo lo que sucedió y lo mal que se hicieron las cosas. ¿Ponzio es el proyecto? ¿Hay un técnico apuntado para después del Clausura? No se puede permitir otro año más mirando todo desde afuera y sin siquiera festejar un título”. El planteo no prueba una decisión dirigencial, pero expone la demanda de certezas que rodea la definición.
La intención dirigencial de que Ponzio continúe el año próximo existe, aunque no fue comunicada oficialmente y depende de los resultados. Por eso, la elección del entrenador debería preceder cualquier decisión de fondo sobre el plantel: el contrato vigente permite cumplir la regla, pero no define el proyecto futbolístico. El próximo examen será ante Huracán, en busca del cuarto triunfo consecutivo; ese resultado aportará un dato más, pero no reemplazará la decisión que River debe tomar para 2027.
