(ARGENTINA).- “Por reglamento de AFA, un interino no puede dirigir más de 2 partidos y ningún entrenador puede tener contrato menor a 1 año”. La explicación fue de Stefano Di Carlo, en la reunión de la Comisión Directiva, y resuelve el enigma que sorprendió al fútbol argentino: por qué Leo Ponzio, que había asumido como interino, terminó de director técnico oficial de River Plate con un contrato que lo vincula al club hasta agosto de 2027.
La norma obligó a la dirigencia a moverse rápido. Sin un contrato registrado en la asociación, un director técnico interino solamente puede dirigir dos partidos, y a la vez los convenios de entrenadores en Argentina prohíben firmar vínculos profesionales por menos de un año. Por eso River formalizó la relación por ese período mínimo: era la única manera de que Leo Ponzio pudiera sentarse en el banco frente a Atlético Tucumán y en los compromisos que siguieron.
El interinato nació de una crisis. El ciclo de Eduardo Coudet terminó de forma abrupta tras la eliminación por penales ante Independiente Medellín en los octavos de final de la Copa Sudamericana. El equipo arrastraba apenas un triunfo en seis fechas del Torneo Clausura y la tribuna reclamaba el regreso de Ramón Díaz, una figura distante para la dirigencia actual.
Leo Ponzio no venía del banco sino de los escritorios: trabajaba en la Secretaría Técnica del club desde fines de 2022, como nexo entre las juveniles y la Reserva, y aceptó tomar las riendas del primer equipo el 27 de agosto. Lo acompañó Marcelo “Chelo” Escudero, técnico de la Reserva, como principal ayudante de campo. El propio entrenador mantuvo la cautela: “La palabra fue interinato y hay que saber respetarla. Sé que esto va a ser consecuencia de muchos partidos y después se verá”, dijo Ponzio.
El efecto León
Los resultados acompañaron desde el arranque. River ganó 3-2 a Banfield de visitante en el debut, goleó 3-1 a Independiente Rivadavia en el estreno de Ponzio en el Monumental y remontó 2-1 a Atlético Tucumán en el norte, con un final agónico. Tres victorias, nueve puntos de nueve posibles y una calma institucional que parecía imposible días atrás.
Los números del equipo también dieron un salto. Con Leo Ponzio en el banco, River promedia un 65% de posesión y registra 17,3 remates por partido, de los cuales 7,6 van al arco, cifras que superan con amplitud la baja eficacia que arrastraba del ciclo anterior.
El cambio táctico fue otra de las claves. Al no contar con un centrodelantero de gran envergadura física, Ponzio implementó un diseño de ataques interiores y finalizaciones con centros atrás y rasantes, que potenció a Thiago Almada y a la dupla de ataque formada por Sebastián Driussi y Ángel Correa. Además repite el mismo once titular partido tras partido, algo que River no lograba desde la época de Marcelo Gallardo en 2016.
La aceptación fue inmediata. Su condición de máximo ganador histórico del club, con 17 títulos, aplacó el malestar de la tribuna, y el plantel asimiló su idea desde el primer día con un envión anímico notable. La paz interna también le permitió a la dirigencia frenar la búsqueda de un técnico externo en el mercado actual.
Igual que la firma del contrato, la continuidad definitiva tiene fecha de control. La dirigencia, liderada por Di Carlo y Enzo Francescoli, mantiene una evaluación abierta sujeta a los resultados de acá a fin de año: el objetivo primordial es asegurar la clasificación a la Libertadores 2027 en la tabla anual. Si el equipo sostiene el nivel y amarra el cupo internacional, la mesa directiva tiene decidido ratificar al León para que comande la pretemporada del próximo año como proyecto permanente.
Seguí todas las noticias de Soy del Millo en Google News↗