(ARGENTINA).- “Le dije a Di Carlo: ‘Te equivocaste, está mal’. Fue un error llevarlos a ese igual”. Con esa frase, Rodolfo D’Onofrio hizo público su entredicho con el actual presidente de River, Stefano Di Carlo, por el manejo de los catorce futbolistas apartados del plantel, conocidos como los borrados de Cantilo. El expresidente cuestionó ante todo las formas de la dirigencia.
D’Onofrio diferenció la decisión de fondo del modo en que se ejecutó. “Diferencio entre la forma y la decisión. No me voy a meter si el jugador tiene que jugar o no, pero la gente de River, a muchos de esos jugadores, estaban todos convencidos que no podían jugar más en River. Vamos a decir la verdad. Se notaba la reacción”, sostuvo.
El exmandatario remarcó que la medida de fondo era necesaria, pero insistió en su crítica a la puesta en escena. “Tenés que hacer un profundo cambio y se está haciendo”, reconoció. Y sobre el predio al que fueron derivados los jugadores separados, matizó que Cantilo, de malo no tiene nada, y que dentro de tres meses estará la Primera de River, porque es un lugar espectacular, cerca de todos lados. “Si los llevabas al River Camp está dentro de lo normal y lógico”, agregó.
La decisión y sus consecuencias
La decisión ya generó un ahorro cercano a los 22 millones de dólares en salarios, según los números que maneja la institución. Ese margen le permitió a River ir al mercado con fuerza y contratar a campeones del mundo como Ángel Correa y Thiago Almada. Además, el club no pagará ningún porcentaje de los sueldos de los futbolistas que salieron a préstamo.
Las salidas de los siete jugadores que ya se fueron —Andrés Herrera, Paulo Díaz, Maxi Meza, Alex Woiski, Santiago Lencina, Ian Subiabre y Maxi Salas— se resolvieron en su mayoría por rescisiones de contrato o préstamos. Di Carlo ya había anticipado que el club asumía el costo de no recuperar las inversiones. D’Onofrio, en esa línea, dijo: “Puede pasar que no se adapten, está dentro de lo que puede ocurrir”.
Salas fue el único de los apartados que hizo públicas sus críticas: “No comparto la decisión que tomaron. Más allá de ser futbolistas, somos personas. Ante todo está lo humano”, expresó. Y agregó: “Estoy enojado porque se nos trató muy mal. No merecíamos terminar así. Entiendo si no querés tener a un futbolista, pero hay formas y formas de tratar a un jugador”.
Todavía quedan seis futbolistas entrenando en Cantilo: Germán Pezzella, Matías Viña, Kendry Páez, Matías Galarza, Fabricio Bustos y Giuliano Galoppo. Kevin Castaño, autorizado por el club, se entrena en Colombia. La dirigencia espera resolver todos los casos en los próximos días para dar por cerrado el capítulo.
