(ARGENTINA).- “Entre Ramón Díaz y Enzo Francescoli hay DISTANCIA pero se soluciona con una cucharita de café, ni siquiera un café”, dijo el periodista Hernán Castillo. El Intransigente vinculó la frase con la posibilidad de que Ramón Díaz vuelva a dirigir a River en 2027; el comentario sobre su distancia con Enzo Francescoli no confirmó una negociación ni un acuerdo.
Castillo también señaló que había personas a las que debían convencer para que avanzara un eventual regreso. Además de la distancia entre el entrenador y el mánager, el planteo puso como condición sumar apoyos para que esa posibilidad pudiera avanzar. No presentó esa instancia como una decisión tomada por el club.
El tema volvió a la conversación pública después de una interacción de Rodolfo D’Onofrio en redes. El expresidente marcó me gusta en una publicación relacionada con el deseo de Emiliano Díaz de acompañar a su padre en el último gran objetivo de su carrera como entrenador. El gesto no fue un anuncio institucional ni confirmó que la dirigencia actual hubiera iniciado gestiones.
El antecedente de 2014
Ramón Díaz dejó River en 2014, después de que el equipo ganara el Torneo Final y la Copa Campeonato. Tras el título, el club organizó un festejo institucional y el entrenador expresó públicamente su malestar por el trato recibido. Las cámaras, los micrófonos y los reconocimientos se concentraron en dirigentes y jugadores, mientras el cuerpo técnico sintió que su aporte quedaba relegado. En la intimidad, Díaz llamó al evento “cumpleaños de D’Onofrio” y renunció al día siguiente, disconforme con las formas y con la relación con la dirigencia.
El primer ciclo de Ramón Díaz como entrenador de River había comenzado en 1995. Era un técnico joven frente a un vestuario con referentes de peso, entre ellos Francescoli, Leonardo Astrada, Hernán Díaz y Sergio Berti. Los cortocircuitos respondían a diferencias sobre la conducción del grupo: Ramón priorizaba el rendimiento estricto del equipo, mientras los jugadores defendían la pertenencia del plantel. La relación personal entre el entrenador y Francescoli nunca llegó a una amistad.
La distancia personal no impidió el éxito deportivo de aquel equipo. Durante el ciclo, River ganó la Copa Libertadores de 1996, la Supercopa de 1997 y un tricampeonato local. Antes de la final de la Libertadores frente a América de Cali, los jugadores tomaron la palabra y encabezaron la charla motivacional del plantel. Ramón, a su vez, elogió la jerarquía técnica y la conducta de Francescoli dentro de la cancha; entre ambos prevaleció el respeto profesional.
A fines de 2013, Rodolfo D’Onofrio y Jorge Brito ganaron las elecciones presidenciales de River, y Francescoli fue designado secretario técnico. Ramón ya estaba al frente del equipo, heredado de la gestión anterior, por lo que tuvo que convivir con la nueva estructura del club. Los dirigentes buscaban otro proyecto, que más tarde encarnó Marcelo Gallardo, mientras el cuerpo técnico de Díaz sentía que sus decisiones y los refuerzos eran cuestionados de reojo.
La posibilidad de un regreso volvió a circular después de que Ramón y Emiliano Díaz rechazaran asumir en Corinthians. Castillo mencionó la versión de que el entrenador querría una última etapa en River antes de retirarse de la dirección técnica. Ese objetivo también se vinculó con el deseo de su hijo de acompañarlo. La posibilidad se proyectó hacia 2027, aunque la frase sobre la relación con Francescoli no confirmó una gestión ni un acuerdo.
Tras la salida de Eduardo Coudet, el 27 de agosto, Leonardo Ponzio quedó al frente del plantel como entrenador interino, en su primera experiencia como técnico. Su desempeño en los compromisos que restan del año será parte de la evaluación sobre quién conducirá a River en 2027. Esa definición sigue pendiente y Ponzio no está confirmado para la próxima temporada.
