Institucional

Di Carlo explicó de donde salió el dinero para traer a Thiago Almada y Ángel Correa

El dirigente lo puso en números ante la Comisión Directiva: un éxodo de casi dos decenas de contratos finanzió las dos llegadas más caras.

Almada y Correa
Stefano Di Carlo

(ARGENTINA).- “El costo de traer a Correa y Almada se afronta con lo que se liberó”. Con esa frase, Stefano Di Carlo explicó en una reunión de Comisión Directiva de dónde salió la plata para pagar a Ángel Correa y Thiago Almada, las dos incorporaciones que demandaron el mayor desembolso del segundo mercado de pases de 2026 de River. La aclaración del dirigente ordena una operación que movió casi dos decenas de contratos en pocos meses.

El “lo que se liberó”, según el balance que manejó Stefano Di Carlo ante la Comisión Directiva, tiene un nombre concreto: unas 20 bajas oficiales. La dirigencia y el cuerpo técnico comandado por Eduardo Coudet tomaron la decisión de limpiar a fondo el plantel principal después de un ciclo de gasto agresivo, y esa limpieza masiva fue el peaje económico que pagó el club para equilibrar su presupuesto.

El episodio más llamativo de esa depuración fue el bautizado como el container de Cantilo. Catorce futbolistas borrados del primer equipo usaron como vestuario un bloque de contenedores de chapa naranjas ubicado en el Predio de Fútbol Formativo de la Avenida Cantilo, a un kilómetro del Monumental, porque los vestuarios del predio todavía no estaban terminados. Los jugadores apartados entrenaban a contra-turno del plantel profesional, compartiendo espacio con los juveniles de las inferiores y con camiones de obra, lo que generó un fuerte revuelo mediático por las precarias condiciones iniciales.

Los protagonistas contaron cómo fue. “El primer día era una carpa en pleno invierno”, reveló Maximiliano Meza, que además contó que tuvieron que pedir un container con duchas para resguardarse. El uruguayo Matías Viña, por su parte, criticó duramente el trato de la dirigencia tras confirmarse su salida.

Los números de la operación

El balance económico muestra la escala del movimiento. River había gastado cerca de 45,3 millones de euros en los pases de los jugadores que terminaron marginados en el predio, pero en transferencias inmediatas apenas ingresó un millón de euros, correspondiente a la venta previa de Andrés Herrera. El club priorizó las salidas a préstamo con opciones de compra futuras para sacarse de encima contratos altísimos, y con el vaciamiento total de Cantilo consiguió un alivio de entre 22 y 25 millones de dólares anuales en masa salarial.

El destino de cada jugador quedó repartido en distintos frentes. Fuera del grupo de Cantilo, el club rescindió contratos con Franco Armani, Paulo Díaz, Juan Fernando Quintero, Maximiliano Meza y Maximiliano Villa, además de ceder al exterior a Santiago Lencina (Burgos de España), Cristian Jaime (Peñarol) y Lucas Lavagnino (Valladolid), y al interior a Ulises Giménez (Sarmiento de Junín) y Bautista Dadín (Aldosivi).

Los marginados del predio terminaron de irse con Matías Viña rumbo a Cruzeiro y Fabricio Bustos a Coritiba, que rescindieron en la fecha límite de septiembre, cuando cerró el mercado. Antes habían emigrado Matías Galarza Fonda al Inter Miami, Giuliano Galoppo al Atlanta United, Kevin Castaño al Atlético Mineiro, Maxi Salas a Independiente Rivadavia e Ian Subiabre a Tigre. Alex Woiski, que terminó en Deportivo Táchira, y Oswaldo Valencia, en tanto, rompieron sus contratos para quedar libres.

Con el predio de Cantilo definitivamente vacío, el planteo de Stefano Di Carlo quedó cerrado: las llegadas de Almada y Correa se financiaron con el dinero liberado por un éxodo de casi dos decenas de contratos que permitió al club equilibrar su presupuesto.

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