Institucional

Di Carlo hizo un balance sobre el mercado de salidas y el “Container de Cantilo”

El dirigente detalló el costo laboral de los 14 apartados del predio y el alivio salarial que logró el club tras el éxodo de mediados de 2026.

Stefano Di Carlo
Stefano Di Carlo

(ARGENTINA).- “Los jugadores de Cantilo significaban un costo laboral de 24 millones de dólares por año. Había un promedio de duración de contratos de 2 años y medio. Esto comprometía más de 60 millones de dólares”, explicó Stefano Di Carlo en la reunión de Comisión Directiva de River. Di Carlo puso números al mercado de salidas de mitad de 2026, que quedó marcado por el episodio del container de Cantilo y la reestructuración del plantel profesional.

Stefano Di Carlo amplió el análisis con la ecuación que, según sostuvo, hay que hacer cada vez que se evalúa una compra o una venta: “En la cuenta de decir en cuánto compramos y vendemos hay que sumarle el costo laboral”. El balance de Di Carlo apuntó a dimensionar el peso real de los contratos de los 14 futbolistas que terminaron apartados del primer equipo en el predio de la Avenida Cantilo, a solo un kilómetro del Monumental.

El origen del episodio fue práctico: el Predio de Fútbol Formativo estaba en la fase final de sus obras de infraestructura y todavía no contaba con vestuarios terminados. La dirigencia destinó entonces un bloque de contenedores de chapa, naranjas y pensados como oficinas provisorias, para que funcionaran como vestuario de los jugadores borrados del plantel.

Los apartados debían entrenar a contra-turno del grupo profesional, compartiendo espacio con los juveniles de las inferiores y con camiones de obra, lo que generó un fuerte revuelo mediático por las precarias condiciones iniciales. Maximiliano Meza, uno de los protagonistas, contó que “el primer día era una carpa en pleno invierno” y que tuvieron que pedir un container con duchas para resguardarse. El uruguayo Matías Viña, en tanto, criticó duramente el trato de la dirigencia tras confirmarse su salida.

La factura del container también tiene su lado inversor. River había gastado cerca de 45,3 millones de euros en los pases de esos jugadores marginados, mientras que en transferencias inmediatas apenas ingresó 1 millón de euros, por la venta previa de Andrés Herrera. El club priorizó las salidas a préstamo con opciones de compra futura para sacarse de encima contratos altos, y con el vaciamiento total de Cantilo logró un alivio de entre 22 y 25 millones de dólares anuales en masa salarial.

Los destinos de los 14 marginados

Viña y Fabricio Bustos fueron los últimos en irse: rescindieron sus vínculos en la fecha límite de septiembre, con destino a Cruzeiro y Coritiba, para vaciar definitivamente el predio. Matías Galarza Fonda fue cedido al Inter Miami y Giuliano Galoppo al Atlanta United, mientras que Kevin Castaño emigró al Atlético Mineiro de Brasil, Maxi Salas recaló en Independiente Rivadavia e Ian Subiabre se marchó prestado a Tigre. Alex Woiski y Oswaldo Valencia rompieron sus contratos para quedar libres. El mercado cerró a principios de septiembre con los 14 futbolistas ubicados.

La limpieza de Cantilo fue parte de un éxodo mayor: unas 20 bajas oficiales decididas por la dirigencia y el cuerpo técnico de Eduardo Coudet para equilibrar el presupuesto, luego del gasto agresivo en fichajes como Thiago Almada y Ángel Correa. Además de las rescisiones de Franco Armani, Paulo Díaz, Juan Fernando Quintero, Maximiliano Meza y Maximiliano Villa, hubo préstamos al exterior de Santiago Lencina (Burgos de España), Cristian Jaime (Peñarol) y Lucas Lavagnino (Valladolid), y cesiones locales de Ulises Giménez (Sarmiento de Junín) y Bautista Dadín (Aldosivi). El detalle que dejó Di Carlo cierra la cuenta: los 60 millones de dólares comprometidos en contratos eran, en su visión, parte inseparable del gasto futbolístico del club.

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