(ARGENTINA).- “Le alcanzó el nivel para ser el mejor defensor de River y el que más incendios apagó”. El periodista Nadir Ghazal resumió así el impacto de Nicolás Otamendi en sus primeros partidos con la camiseta de River, un refuerzo que llegó libre, firmó hasta diciembre de 2027 y en pocas fechas se convirtió en titular fijo del equipo de Eduardo Coudet. La evaluación funciona como principal respaldo para un mercado de pases que el club necesita mostrar como acertado.
“Parejo en líneas generales, y le sobra para el fútbol argentino aunque tenga 39. Primero desde el liderazgo de vestuario y también adentro de la cancha ordenando a sus compañeros y estando atrás de los árbitros, algo que necesitábamos mucho”, amplió Ghazal en X. Para el periodista, esa conducción dentro y fuera de la cancha era una de las deudas del plantel. En el mismo balance reconoció que el central cometió errores, aunque destacó que igual terminó siendo el defensor más rendidor del equipo.
Otamendi se presentó en River Camp el 23 de julio, a cuatro días de la final de la Copa Mundial de la FIFA ante España, y entrenó a la par del grupo al igual que Gonzalo Montiel. Aquel día, ambos mundialistas se postulaban para ser titulares ante Barracas Central en el Más Monumental, en su puesta a disposición de Coudet.
Su fichaje cerró una etapa larga en Europa: Nicolás Otamendi viene de jugar 49 partidos en Benfica bajo las órdenes de José Mourinho, que le pidió quedarse pero respetó su decisión de no renovar para volver a la Argentina. En el Mundial había disputado siete de los ocho partidos posibles, aunque solo en dos superó los 40 minutos: frente a Jordania en fase de grupos y en la final contra España, donde ingresó por el lesionado Lisandro Martínez.
Un acierto dentro de la peor racha de la historia
El punto alto individual de Otamendi convive con el peor momento institucional y futbolístico: River acumula seis derrotas consecutivas, la peor seguidilla en 125 años de historia, y es último en el Grupo B del Clausura con 0 puntos, como único equipo que todavía no ganó. En esa secuencia también hubo una mancha para el central: el gol en contra que selló el 0-1 con Rosario Central, el 2 de agosto.
Aun así, dentro de una inversión superior a los 70 millones de dólares en refuerzos durante el año, Otamendi aparece entre los pocos que respondieron a la altura de lo esperado. Junto a él llegaron Thiago Almada, Ángel Correa, Mauro Arambarri y Rafael Santos Borré, aunque el equipo todavía no encontró el funcionamiento colectivo que justifique ese desembolso.
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