(ARGENTINA).- “Hay jugadores y dirigentes que le soltaron la mano a Coudet”, afirmó el periodista Leo Uranga, y la frase expone la frágil posición de Eduardo Coudet en River, a poco más de dos meses de haber asumido. La derrota ante Belgrano en la final del Torneo Apertura y la tumultuosa salida de Juan Fernando Quintero dejaron al técnico en la cuerda floja, y ahora los dichos del comentarista dan cuenta de un quiebre interno en Núñez.
Según Uranga, la dirigencia y varios futbolistas ya no respaldan a Eduardo Coudet. “Hay dirigentes que ya le soltaron la mano a Eduardo Coudet”, insistió, y detalló que algunos directivos influyeron en la comunicación del colombiano cuando habló de su mala relación con el DT. Además, señaló que esos mismos dirigentes “empezaron a hablar tirándole la culpa a Coudet con respecto al campo de juego, hablando del resembrado”.
Otro foco de malestar en el vestuario fue el manejo de los futbolistas apartados. Uranga reveló que Eduardo Coudet les habría asegurado que permanecerían en el plantel, pero luego no aclaró que serían aislados en el predio de Cantilo. “Eso repercutió muy mal en parte del plantel”, sostuvo.
La presión sobre Longoria y el futuro inmediato
Uranga también puso la lupa sobre Pablo Longoria, el manager español de River, a quien definió como “empleado” y no como dirigente. “Lo trajeron para vender o dar a préstamo a los jugadores y no lo hizo”, apuntó. Añadió que Longoria “ya está en el punto de mira de Stefano Di Carlo”, el presidente del club.
Con estas revelaciones, Uranga pintó un clima de alta tensión: “hoy Coudet está muy mal parado con muchos dirigentes y con varios jugadores”. Hasta el momento, el entrenador no se refirió públicamente a esta situación, y en el club no hubo una comunicación oficial que desmienta la fractura interna.
El equipo, que viene de golear a Blooming para meterse en los octavos de final de la Copa Sudamericana, afronta un parate antes de la pretemporada en Alicante, prevista para el 21 de junio. Allí Eduardo Coudet deberá rearmar un grupo golpeado por la final perdida y por las heridas que, según Uranga, ya atraviesan al vestuario y a los despachos del Monumental.
La continuidad del DT quedará a prueba en los octavos de la Sudamericana, cuyo rival se conocerá por sorteo en los próximos días. Mientras tanto, las declaraciones de Uranga dejan expuesta una interna que el oficialismo, al mando de River desde 2014, deberá resolver para no profundizar la crisis.
