(ARGENTINA).- River arrancó el segundo semestre con una eliminación temprana y dolorosa: perdió 3-1 contra Aldosivi en el Estadio Padre Martearena de Salta y quedó afuera de la Copa Argentina en 16avos de final. La dupla central conformada por Lucas Martínez Quarta y Lautaro Rivero volvió a ser el principal foco de una noche de terror defensivo que desnudó todas las falencias del equipo de Coudet.
El Millonario nunca encontró respuestas en el fondo y Aldosivi, que llegaba sin haber ganado ni un partido en el último Torneo Apertura, lo castigó con tres goles que expusieron desacoples y groseros errores individuales. La fragilidad de la última línea, un problema que se repite desde hace meses, fue letal en un partido de definición directa.
Las estadísticas de la zaga central reflejaron el descontrol. Lucas Martínez Quarta y Rivero sumaron entre ambos 21 pérdidas de posesión y ganaron apenas 15 de los 28 duelos que disputaron. Además, fueron regateados en tres ocasiones, cometieron dos faltas y solo completaron dos despejes en todo el encuentro, números que pintan de cuerpo entero una actuación para el olvido.
Errores individuales que sentenciaron la serie
Martínez Quarta tuvo una noche para el olvido. Quedó pagando en el primer gol del Tiburón luego de una salida a destiempo, y a partir de ahí acumuló errores de coordinación con su compañero de zaga. Sin firmeza en los duelos y con complicaciones en cada retroceso, su rendimiento fue calificado como "un culto al desorden".
Rivero no quedó a la zaga en materia de fallas: lo perdió casi siempre a Matías Godoy en el uno contra uno, llegó tarde a los cruces y no ofreció garantías en los relevos. La dupla que repitió Coudet, con Lucas Martínez Quarta otra vez como protagonista de los desacoples, se mostró insegura durante los 90 minutos y fue responsable directa de una eliminación que los hinchas de River no toleraron.
El debut oficial de Giovanni González con la camiseta de River tampoco trajo soluciones. El lateral uruguayo sufrió cada ataque de Aldosivi y tuvo responsabilidad en el segundo gol, cuando perdió una pelota que parecía controlada. En ataque se lo vio impreciso, con centros fallidos y pases que despertaron el enojo de los hinchas en Salta.
El único defensor que zafó de la quema fue Marcos Acuña, aunque sin brillar. Intentó romper líneas con pases al espacio cuando pasó la mitad de cancha, pero se fue diluyendo con el correr de los minutos y terminó desbordado en el complemento. Su regularidad alcanzó para ser el más rescatable de un fondo que hizo agua por todos lados.
La eliminación dejó al descubierto la peor versión de un River que no logra corregir los vicios defensivos y que volvió a entregar concesiones increíbles ante un rival que llegaba golpeado. El equipo de Coudet estrenó el semestre afuera de una de las competencias en las que todavía seguía con vida y sin mostrar atisbos de reacción colectiva.
El Millonario no tiene margen para lamentos largos: su próximo compromiso será por la Liga Profesional contra Barracas Central el 25 de julio, en el Más Monumental. La necesidad de lavar la imagen será urgente para una defensa que volvió a dar la nota con los mismos nombres y los mismos horrores.
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