(ARGENTINA).- “Acuerdo total de palabras entre todas las partes.” La frase, sin firma pero con el peso de una definición, confirma que Ángel Correa está a un paso de convertirse en nuevo jugador de River y que su salida de Tigres de México es inminente. El delantero campeón del mundo ya no entrena a la par del plantel que dirige Guido Pizarro y el club felino decidió no convocarlo para el debut del Apertura 2026 de la Liga MX, previsto para este viernes ante Xolos de Tijuana.
El atacante de 31 años no oculta su deseo de cruzar la banda roja y sus gestos vienen marcando el ritmo de una negociación que se aceleró en las últimas horas. Primero se ausentó de los amistosos de pretemporada, y ahora su exclusión del viaje a Tijuana representa la señal más concreta de que la transferencia está encaminada. La dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo ya tiene un pacto verbal con Ángel Correa para un contrato a largo plazo, en el que mantendría el mismo salario que percibe en el fútbol mexicano.
Lo que falta para el sí
El obstáculo que mantuvo la negociación en pausa fue el precio. Tigres se aferró en un principio al pago íntegro de la cláusula de rescisión, valuada en 18 millones de dólares. Sin embargo, la postura se flexibilizó y las pretensiones bajaron a una cifra cercana a los 15 millones. La oferta que River mantiene sobre la mesa y no piensa modificar ronda los 13 millones de dólares, un número que se respalda en un detalle contractual clave: a partir de julio de 2027, la cláusula de salida de Ángel Correa bajará a 10 millones, un escenario que obliga a la institución azteca a vender ahora para no resignar un ingreso mayor en un año.
En paralelo a los números, las voces del vestuario de Tigres anticiparon la despedida. El técnico Guido Pizarro había sido claro días atrás: “Hoy contamos con él, pero tiene una opción real y a nosotros no nos queda más que esperar”. A esas palabras se sumó la confesión del volante uruguayo Fernando Gorriarán, quien contó que mantuvo una charla privada con su compañero y expresó: “Yo me llevo un gran amigo; tiene una gran familia detrás que también lo acompaña. Como dices tú, son decisiones que a veces la vida o el fútbol te hacen tomar”.
La salida de Ángel Correa de Tigres se precipitó por el enojo del jugador ante la demora y por la presión que ejerció para que aceptaran la oferta de River. En México ya asumen que retener a un futbolista incómodo “perjudica a todas las partes”, según admitieron desde la dirigencia local. El periodista Hernán Castillo sintetizó el escenario al confirmar que el delantero quedará al margen de la citación inicial del torneo y que su llegada al club de Núñez está “cada vez más cerca”.
En Núñez, la operación se cocina con un optimismo prudente. Saben que la diferencia de dos millones de dólares entre lo ofrecido y lo pretendido no debería hacer fracasar el pase, sobre todo porque Eduardo Coudet considera a Ángel Correa el refuerzo estelar que le cambiará la jerarquía al ataque para afrontar la triple competencia del semestre. Si no surgen trabas de último momento, el ciclo del campeón del mundo en México agoniza y en las próximas horas se podrían terminar de pulir los detalles contractuales para que el pase sea oficial.
