(ARGENTINA).- “Necesitás jugadores que crean en eso. Me olvidé de Gonzalo, que entró y estaba de 9 en el gol, que se la baja a Messi. No le dije que vaya de nueve, pero necesitás ese tipo de jugadores que crean en que se puede dar y que sepan que si se perdía… ¿cual era el problema?”, confesó Lionel Scaloni tras la clasificación a cuartos de final del Mundial 2026. Con esa misma asistencia, Gonzalo Montiel cortó una sequía de 40 años: ningún futbolista de River Plate daba un pase de gol en una Copa del Mundo desde 1986.
El último que había asistido con la camiseta argentina era Héctor Enrique, también surgido del Millonario, que en la final de México le sirvió el 2‑0 a Jorge Valdano frente a Alemania. Aquel torneo terminó con la segunda estrella y Montiel rescató ese legado justo cuando la Selección se quedaba afuera.
Argentina perdía 2‑0 contra Egipto por los octavos de final, en el Mercedes Benz Stadium de Atlanta. A los 67 minutos, Scaloni mandó a la cancha a Cachete por Nahuel Molina, de floja actuación, y el lateral derecho empezó a pisar el área como un delantero más. Gonzalo Montiel cambió la vibra del equipo inmediatamente.
La jugada que rompió la racha millonaria llegó con el partido 2‑1. Lautaro Martínez bajó un pelotazo en el área, la pelota le quedó atrás a Montiel y, de espaldas al arco, el defensor controló en el aire y punteó de frente para que Lionel Messi clavara el 2‑2 parcial. Fue una asistencia quirúrgica que metió a Cachete en los libros de la historia riverplatense.
Scaloni explicó que no le había pedido que se sumara al ataque, pero valoró el instinto de los jugadores que confían en la remontada. “Eso para mí te hace jugar más tranquilo, en el sentido de estar triste o complicado, pero si vos pensás que si realmente no pasa nada y lo único que podés hacer es darle una alegría a tu gente, te deja hacer lo que toca en el partido”, agregó el DT.
En los 17 minutos que estuvo en cancha, Gonzalo Montiel tocó 20 pelotas, completó 13 de los 14 pases que intentó, perdió 4 posesiones y aportó un despeje defensivo. La prensa especializada le puso un 7 y lo definió como “el talismán” por el contagio que transmitió desde el banco.
Argentina terminó ganando 3‑2 con un gol agónico de Enzo Fernández y se metió en cuartos. La noche dejó una certeza incómoda y una puerta abierta: el nivel de Molina volvió a quedar en deuda y la actuación de Gonzalo Montiel instaló un debate que Scaloni deberá saldar para el próximo cruce.
Cachete ya había sido titular en otros partidos del ciclo y el cuerpo técnico le reconoce temple para las instancias calientes. Su ingreso contra Egipto confirmó que responde con la misma frialdad con la que ejecutó el penal decisivo en Qatar, incluso cuando el contexto es adverso y el equipo necesita un golpe de fe.
Argentina espera ahora al ganador de Suiza o Colombia. Si Gonzalo Montiel repite en cuartos lo que hizo en Atlanta, la racha que rompió será apenas la primera página de un Mundial que el defensor de River puede seguir escribiendo con la banda roja cruzada en el pecho.


