(ARGENTINA).- “Digan ustedes que el Chacho Coudet está hace poco en River, porque con esto que pasa con el armado del plantel, cualquier técnico de fútbol argentino ya hubiese pegado el portazo o estaría comiéndole la cabeza a los dirigentes”, dijo Rodrigo Rosetti. La advertencia del periodista expuso el clima de máxima tensión que se vive puertas adentro. River arrancó la pretemporada en Alicante, España, con un solo refuerzo y apenas 19 futbolistas disponibles.
Rodrigo Rosetti apuntó sin filtro contra la gestión actual, poniendo el foco en la precariedad con la que trabaja Coudet. La demora en cerrar incorporaciones contrasta con la exigencia de un semestre que tendrá al equipo compitiendo en la Copa Argentina y en la fase final de la Sudamericana.
Con Mauro Arambarri como la única cara nueva en los trabajos de campo, el entrenador dispone de apenas 15 jugadores de campo para los dobles turnos que planificó. La situación es tan límite que, puertas adentro, reconocen que no le alcanzan los futbolistas ni siquiera para organizar una práctica formal de once contra once con variantes.
Al uruguayo se sumará Nicolás Otamendi cuando termine su participación en el Mundial con la Selección Argentina. Es uno de los cuatro refuerzos que pidió el técnico, pero el mercado quedó a mitad de camino. Mientras tanto, la lista de apartados ya es un hecho: Matías Viña, Kendry Páez, Matías Galarza y Kevin Castaño no serán tenidos en cuenta.
Los pedidos que no llegan
Coudet solicitó varios refuerzos para apuntalar un plantel que terminó exhausto el semestre pasado. Si bien Arambarri ya se entrena en Alicante y Otamendi se integrará más tarde, los otros dos nombres que estaban en carpeta todavía no aparecen ni hay precisiones concretas sobre su arribo.
Con el amistoso ante Flamengo programado para el 3 de julio como único rodaje fuerte antes de la vuelta a Buenos Aires, la dirigencia corre contra el reloj. El equipo debe llegar aceitado al debut por Copa Argentina, pero hoy la realidad es la de un rompecabezas con demasiados huecos por completar.
Para Rodrigo Rosetti, la paciencia del entrenador tiene un límite que cualquier otro técnico del fútbol argentino ya hubiese cruzado. La urgencia es total. En Núñez deberán acelerar en los próximos días para darle al Chacho las variantes que necesita y evitar que el malestar evidenciado se transforme en un problema todavía más ruidoso en el arranque de la temporada.


