Ángel Labruna se destaca como la figura central en la centenaria historia del Club Atlético River Plate. El delantero alcanzó la cifra de 318 goles oficiales con la camiseta del equipo de Núñez. Esta marca lo posiciona como el máximo artillero en la historia de la institución. Además, su rendimiento en el ámbito local le permitió establecer el récord de máximo goleador de la Primera División argentina con 295 tantos.
Durante la década de 1940, integró la mítica delantera conocida como «La Máquina». Este equipo revolucionó el fútbol sudamericano por su estilo de juego ofensivo y dinámico. En este contexto, el atacante demostró una eficacia goleadora excepcional en los enfrentamientos directos ante el máximo rival. Con 16 goles convertidos, posee el récord histórico de anotaciones en el Superclásico contra Boca Juniors.
Logros en la selección y vigencia deportiva
En el ámbito internacional, representó a la Selección Argentina con éxito notable en diversos torneos continentales. Consiguió los títulos del Campeonato Sudamericano en las ediciones de 1946 y 1955. Su longevidad profesional le permitió participar en la Copa del Mundo de Suecia 1958 a los 39 años. De esta manera, se convirtió en el futbolista argentino más veterano en disputar una cita mundialista.
Su trayectoria como director técnico también resultó fundamental para la historia del club millonario. En 1975, Ángel Labruna lideró al equipo que cortó una racha negativa de 18 años sin títulos oficiales. Bajo su conducción, River Plate obtuvo el Torneo Metropolitano de aquel año y sumó un total de seis trofeos nacionales. Entre sus logros destacados como entrenador figura también la obtención del Metropolitano 1977.
En la actualidad, comparte con Marcelo Gallardo el récord de ser la persona más ganadora de River Plate con 22 títulos. Debido a su impacto cultural, su fecha de nacimiento fue instituida como el Día Internacional del Hincha de River. Cada 28 de septiembre, la comunidad futbolística rinde homenaje a su memoria y trayectoria. Sin duda, el legado de Ángel Labruna trasciende las estadísticas para convertirse en un símbolo institucional eterno.


