Germán Pezzella fue uno de los grandes protagonistas de aquel River–Boca que hace doce años, exactamente 5 de octubre de 2014 quedó marcado para siempre por una tarde completamente atípica en el Monumental. La efemérides recuerda que el equipo dirigido por Marcelo Gallardo empató 1-1 ante el Boca de Rodolfo Arruabarrena, en un partido atravesado por una lluvia torrencial, un campo de juego cada vez más complicado y situaciones que lo transformaron en uno de los Superclásicos más recordados de aquella etapa.
Un diluvio y una roja que cambió todo
El encuentro comenzó con River intentando imponer condiciones, pero el agua que caía sobre Núñez complicaba cada movimiento. A los 22 minutos, Lisandro Magallán aprovechó una pelota parada y puso el 1-0 para Boca. El equipo de Arruabarrena encontraba así la ventaja en un contexto donde jugar por abajo era cada vez más difícil.
La primera parte todavía tendría un episodio determinante. Mauro Vigliano sancionó un penal para River por una mano de Fernando Gago, que no existió, quien además fue expulsado. Rodrigo Mora se hizo cargo de la ejecución, pero su remate se fue por encima del travesaño. El Millonario desperdició así una enorme oportunidad para igualar antes del descanso, mientras el partido seguía bajo un verdadero diluvio.
Pezzella apareció para rescatar a River
En el complemento, Gallardo buscó alternativas para atacar en una cancha cada vez más pesada y encontró una solución en el juego aéreo. Pezzella terminó siendo decisivo: después de un centro de Ramiro Funes Mori, el defensor ganó de cabeza, Agustín Orión dio rebote y el propio zaguero apareció nuevamente para empujar la pelota y marcar el 1-1.
La tarde todavía guardaba otra expulsión. Sobre el final, Funes Mori recibió la tarjeta roja y River también terminó con diez jugadores. Así, aquel Superclásico terminó con lluvia, expulsiones, penal errado y un empate que tuvo como protagonista inesperado a Pezzella.
Doce años después, aquel River-Boca permanece como una postal particular de la historia reciente del Millonario. Gallardo dirigía a River y Rodolfo Arruabarrena estaba al frente de Boca, mientras que el recuerdo quedó asociado a una jornada en la que el Monumental prácticamente quedó pasado de agua. El 1-1, el penal de Mora y el gol de Pezzella completaron una tarde inolvidable.
