(ARGENTINA).- “No existe en la historia del futbol salir de una crisis de un momento a otro. Siempre cuesta 3 o 4 mercado de pases, pero nosotros tenemos que hacer todo eso en estos 6 meses”. La frase, tan realista como directa, la pronunció Stefano Di Carlo este mediodía para blindar un proyecto que, a fuerza de inversión récord, todavía no logra ensamblarse en la cancha. El presidente de River analizó sus primeros 60 días de gestión y puso un plazo concreto a la reconstrucción del equipo, justo en la peor racha deportiva del club en más de cuatro décadas.
El máximo dirigente del Millonario no esquivó el presente y habló de “una racha negativa que no está a la altura de la historia de River“. Los números le dan la razón: el equipo arrastra seis derrotas en los últimos siete partidos y acumula tres caídas consecutivas en el Más Monumental, un registro que no se veía desde enero de 2019. Para encontrar un antecedente similar de crisis hay que remontarse nada menos que a 1982, cuando el club perdió siete de ocho encuentros entre el torneo local y la Copa Libertadores.
La apuesta a la jerarquía y el pedido de paciencia
Lejos de hacer autocrítica por el armado del plantel, Stefano Di Carlo defendió la hoja de ruta y la puso en línea con sus promesas de campaña. “Lo que hemos hecho en estos 60 dias está muy en sintionia con la entrevista que yo di hace un tiempo y lo que dije. Achicar la plantilla y traer jugadores de jerarquía, haciendo la misma inversión pero con menos jugadores y más jerarquía”, aseguró. La cita encuentra respaldo en los cheques: en este mercado, River desembolsó 67.710.000 dólares en nueve refuerzos de peso, entre los que se destaca Thiago Almada como la compra más cara de la historia del club.
Sin embargo, el presidente fue cauto al momento de ponerle un freno a la ansiedad del hincha. Admitió que las piezas todavía no calzaron y pidió tiempo para que el rompecabezas funcione. “Los refuerzos todavía no se han emsablado y cuando vos venis de momentos muy complejos, las transiciones suelen ser largas”, explicó Stefano Di Carlo, consciente de que el equipo no logra remontar un partido cuando arranca en desventaja, algo que ya ocurrió en once ocasiones a lo largo de la temporada.
El discurso del presidente apuntó a construir una coraza institucional alrededor del cuerpo técnico y los jugadores. “Queremos un buen River para los próximos 3 años, pero hoy tenemos una urgencia que condice con esta racha”, remarcó. Y agregó, en un mensaje de unidad, que es justamente esa presión la que los obliga a comprimir los plazos: “Por eso estamos muy unidos dirigentes, cuerpo tecnico y jugadores”.
Con el libro de pases ya prácticamente cerrado tras las llegadas de Francisco Ortega y el propio Almada, la dirigencia puso un pie afuera del mercado. La hoja de ruta de Stefano Di Carlo es concreta: mantener el respaldo al proyecto aunque los tiempos lógicos de ensamblaje jueguen en contra. Ahora, la palabra la tiene la pelota.
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