La caída frente a Boca no solo profundizó el malestar en River por el rendimiento del equipo y las decisiones arbitrales, sino que también complicó seriamente sus aspiraciones de clasificarse a la próxima Copa Libertadores. El equipo de Leonardo Ponzio perdió terreno en la tabla anual y ya no podrá terminar entre los cuatro primeros, una situación que modifica por completo sus chances de acceder al certamen continental.
El panorama es complejo porque River dependerá de que los equipos que tiene por encima liberen cupos para aspirar a ingresar al repechaje. Para eso, deberá terminar quinto o sexto en la tabla anual y esperar que se habiliten dos o tres lugares a partir de los campeones de la tabla anual y la Copa Argentina. De esta manera, el Millonario ya no depende exclusivamente de sí mismo para conseguir un boleto a la Libertadores.
A esa dificultad se suma otra condición que puede terminar de complicar sus aspiraciones: River necesita que Independiente Rivadavia no le gane a Banfield. Si el conjunto mendocino consigue los tres puntos, la Banda se quedará sin posibilidades de clasificarse mediante la tabla anual. En este contexto, la única alternativa que le quedará será consagrarse campeón del Torneo Clausura, donde ya tiene asegurada su participación en los playoffs.
La derrota ante Boca dejó a River en una situación delicada y aumentó la preocupación por un objetivo que parecía estar cerca hace algunas fechas, sobre todo por los triunfos que cosechó el equipo bajo las órdenes de Leonardo Ponzio. Sin embargo, ahora solo le queda una bala en el Torneo Clausura, mientras se lamenta por los puntos que dejó en el camino en 2026 durante la etapa de Eduardo Coudet.
La necesidad de River
Más allá de las cuentas y de los resultados que deberá esperar, River todavía tiene un último compromiso antes de comenzar la etapa decisiva del torneo. Su próximo rival será Aldosivi, en un partido que tendrá la obligación de ganar para cerrar la fase regular con otra imagen y recuperar confianza después del golpe ante Boca, más allá del malestar por las decisiones arbitrales que cambiaron el rumbo del Superclásico.

