River en la Liga

River debe tener cuidado con algunos jugadores de Boca: “Los puntos fuertes de ellos”

Las claves del duelo que pueden inclinar el partido.

Leo Ponzio
River

(ARGENTINA).- River deberá contener las subidas de los laterales de Boca y limitar la influencia de sus principales generadores en el Superclásico de este domingo, a las 15, en La Bombonera. El análisis táctico pone el foco en los duelos por las bandas, la marca sobre el organizador y las llegadas de los volantes al área.

El análisis de Sebastian Ueberrhein para La Página Millonaria ubica el duelo en una previa exigente. River llegaba con seis victorias en ocho partidos con Leonardo Ponzio, mientras Boca era líder de la tabla anual y finalista de la Copa Argentina y la Copa Sudamericana. Salvo excepciones por cuestiones físicas, ambos equipos salían prácticamente de memoria. A River le quedaban dos entrenamientos para definir la formación, a la espera de la evolución de Aníbal Moreno.

El análisis considera a Lautaro Blanco el jugador más peligroso de Boca, aunque Leandro Lozano también tiene gol. El lateral izquierdo se vuelve una amenaza mayor cuando coordina su subida con el movimiento hacia el centro del compañero que ocupa ese sector, porque esa combinación puede formar un tándem difícil de contener. River necesita impedir que Blanco llegue a la línea de fondo con tiempo y espacio: sus centros son una vía de peligro. Para cerrar ese costado, Montiel y Andrada deben coordinar la marca y el retroceso por derecha.

Leandro Paredes aparece como el organizador de Boca y el análisis propone una marca personal para que no reciba cómodo ni quede libre en el medio. La cobertura también debe impedir que avance hasta tres cuartos de cancha con posibilidad de rematar al arco. Si Paredes queda tapado, Boca puede apoyarse en Milton Delgado para iniciar la salida, aunque esa alternativa no ofrece la misma jerarquía en la distribución.

El peligro no se limita a los jugadores que conducen el ataque. Ascacíbar suele aparecer desde atrás y entrar al área para definir de cabeza o con el pie, por lo que River debe atender sus llegadas además de la posición de los delanteros. Merentiel puede dejar el centro del ataque y moverse hacia los costados para arrastrar marcas y abrir espacio para los volantes que llegan. Los defensores no pueden perderlo de vista, incluso cuando se aleje del área.

El plan defensivo combina presión alta en la salida de Boca con una marca que tape a Paredes, para que los centrales no encuentren una opción clara de pase. Esa presión necesita una respuesta si es superada: River debe replegarse rápido ante el avance rival. También se requieren relevos coordinados en las bandas cuando pasen los laterales o los extremos busquen el mano a mano. La marca de los cuatro defensores y los tres volantes debe impedir que los futbolistas de creación y ataque jueguen cómodos.

River puede disputar la posesión y el dominio del partido con pases por dentro y las subidas de Acuña y Montiel, que muchas veces terminan dentro del área. La otra vía es priorizar el orden defensivo y después explotar los espacios con Almada, Correa, Beltrán o Driussi.

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