(ARGENTINA).- El superclásico entre River y Boca está previsto para el 1 de noviembre en la Bombonera, con Leandro Paredes como referencia del juego xeneize. El cruce enfrenta la distribución del mediocampista con las variantes ofensivas que el equipo millonario puede encontrar en sus atacantes como son Thiago Almada y Ángel Correa.La diferencia de perfiles queda marcada entre un futbolista que ordena la circulación y dos jugadores capaces de generar desequilibrio cerca del área. Sin dudas, un duelo de Selección.
Ante Independiente, Paredes dio 105 pases en 90 minutos y registró un 85% de efectividad. Ascacibar, Velasco, Flores y Merentiel, los cuatro jugadores ubicados por delante suyo, sumaron 99 entre todos: 29, 28, 28 y 14, respectivamente. El volante superó incluso el total de ese grupo, una medida de cuánto intervino en la circulación de Boca durante el partido. Indudablemente, será el principal foco de atención para River.
En la salida, Paredes no se queda entre los centrales: se mueve hacia ambos costados para encontrar espacio y recibir sin ser una referencia fija para la presión rival. Frente a Independiente, Boca tuvo un 66% de posesión y el mediocampista alternó pases de seguridad con envíos filtrados o largos para acelerar los ataques. River deberá atender tanto a sus desplazamientos como a su capacidad para cambiar el ritmo de una jugada.
La influencia de Paredes también apareció en la recuperación: consiguió ocho balones ante Independiente, el registro más alto entre los jugadores de esa comparación. Opta contabilizó siete de Herrera, seis de Di Lollo y cinco de Delgado. Además de participar en la elaboración y manejar los tiempos del equipo, el volante fue el que más recuperó entre los nombres mencionados.
Del lado de River, Thiago Almada y Ángel Correa ofrecen un contraste entre generación y definición: el primero puede construir la jugada y filtrar el pase; el segundo busca aparecer para resolver cerca del arco. Ante Racing, Correa envió el centro al segundo palo que Rivero convirtió de cabeza para el 1-0. Después empujó la pelota en una acción que pudo ser el segundo gol, pero que el árbitro anuló tras la intervención del VAR. En el complemento tuvo otra oportunidad y Cambeses le atajó el remate.
Almada también puede moverse por dentro y aparecer en distintas zonas del frente de ataque. Ante Racing estuvo cerca de convertir de tiro libre y ejecutó las pelotas paradas, incluidos los córners; su pegada le permite buscar pases filtrados y rematar. Correa, en cambio, se mueve en espacios reducidos y suele ubicarse más sobre la derecha cuando River presiona o retrocede. Entre las opciones tácticas para Leonardo Ponzio aparece que Almada presione a Paredes, mientras Delgado se ubica más hacia el centro para intentar cortar la conexión entre los atacantes.
Las bandas suman otro foco al cruce: Montiel y Francisco Ortega suelen proyectarse por River, mientras Lozano y Blanco hacen lo propio por Boca. El retroceso de quienes ocupen esos sectores puede incidir en los espacios que tengan Almada y Correa, y también en las ayudas que reciba Paredes. La disputa no quedará limitada al centro del campo: las coberturas por los costados pueden modificar el margen de acción de las figuras ofensivas de ambos equipos.






