(ARGENTINA).- Ningún tramo de la historia de River acumuló tantas derrotas como el actual. El equipo perdió 18 de sus últimos 40 partidos de Liga Argentina, según el relevamiento estadístico de la cuenta especializada La Historia River, y la caída del último fin de semana ante Huracán terminó de confirmar la dimensión del problema. El resultado consolidó una de las rachas más adversas de las que se tenga registro en Núñez.
El Millonario cayó 1-2 en el Monumental, en un partido que significó el fin del breve invicto de Leonardo Ponzio al frente del equipo. El técnico había iniciado su ciclo sin derrotas, pero el tropiezo en casa dejó al plantel otra vez bajo la lupa. La derrota reavivó los cuestionamientos hacia el rendimiento individual y encendió las alarmas institucionales dentro del club.
El detalle que agrava la marca es el contexto histórico. Al dividir la totalidad de los encuentros disputados por el club en 86 bloques consecutivos de 40 o 41 cotejos, el presente se erige de manera oficial como el período con más derrotas de toda la historia profesional de River. La medición abarca todos los partidos de la era profesional y permite comparar épocas muy distintas entre sí. Con ese método, el actual plantel quedó instalado en el lugar más incómodo del mapa estadístico de la institución.
Fausto Vera quedó en el centro de las críticas por sus desatenciones defensivas en el gol definitivo de Lucas Blondel. La desatención en la jugada del gol visitante fue la acción más señalada de la tarde, con el mediocampista como principal apuntado. Los reclamos hacia el jugador forman parte de un ecosistema donde el margen de error quedó reducido a cero, y cada falla individual se lee como un síntoma del rendimiento colectivo.
Sin playoffs y con las copas en riesgo
El presente deportivo dejó a River fuera de la zona de playoffs del Torneo Clausura. La falta de respuestas futbolísticas compromete, además, de manera seria la clasificación a los certámenes internacionales del año próximo. Ambos frentes quedaron condicionados por la racha negativa que el equipo arrastra en el ámbito local.
Los hinchas canalizaron su frustración en redes sociales tras el pitazo final del sábado y ligaron la vulnerabilidad del mediocampista a un problema colectivo crónico del equipo. El número de derrotas golpea de lleno el orgullo de la parcialidad, que ya no encuentra argumentos para defender el presente futbolístico. La hostilidad hacia el plantel creció en paralelo al acumulado de malos resultados en el torneo.
El dato más delicado para el entorno de River es que el declive de efectividad se mantiene independientemente de los nombres propios en el banco de suplentes. Los números indican que el problema trasciende los ciclos técnicos recientes y golpea la identidad futbolística del club. La corrección, según el registro estadístico, necesita llegar rápido: cada resultado adverso en el torneo local agranda el bloque más negativo de los 86 en los que se divide la historia profesional de la institución.
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