River en la Liga

River entendió el desafío y Ponzio lo planificó: “es clave para la anual”

El Millonario ganó, pero cerró el semestre con un margen mínimo y la matemática de los desempates ya le empieza a pasar factura.

Leonardo Ponzio
Leonardo Ponzio

(ARGENTINA).- Ganar dejó de ser el único asunto en la

agenda de River: ahora también pesa por cuánto. En el Clausura 2025, el equipo que conduce Leonardo Ponzio terminó con apenas +2 de diferencia de gol, un margen demasiado acotado para un club que apunta a los playoffs y a la Copa Libertadores. Esa cuenta volvió a quedar en el centro de la discusión en un cierre de año en el que el conjunto millonario busca apuntalar un semestre flojo.

La cuenta exacta muestra el tamaño del problema. En el torneo el saldo quedó en +2, mientras que en la tabla anual la diferencia llega a +12, un número sostenido por el colchón que dejó el buen primer semestre y alineado con el de los competidores directos por una plaza. Ese margen necesita ampliarse: conservar lo heredado no alcanza si el segundo semestre sigue restando en lugar de sumar.

La matemática de los desempates explica la urgencia. La diferencia de gol puede ser determinante en la lucha por la clasificación a los playoffs y también para entrar a la Copa Libertadores, y llega a pesar incluso si el equipo termina igualado en puntos con alguno de sus competidores. Por eso ampliar el saldo no es un detalle secundario de acá al final del año: es un objetivo en sí mismo, al nivel de sumar de a tres.

Los partidos que se ganaron sufriendo

El 3-2 ante Banfield fue el ejemplo más concreto. River se puso 3-1, permitió el descuento en el segundo tiempo y terminó sufriendo hasta la última pelota: Banfield incluso convirtió en el cierre, aunque el gol fue anulado por posición adelantada. El equipo de Leonardo Ponzio se llevó los tres puntos, pero quedó expuesta otra vez la dificultad para cerrar el encuentro, un rasgo que se repitió durante todo el semestre.

En Tucumán el guion se repitió. River se puso en ventaja, Atlético Tucumán empató y el segundo gol apareció recién en los minutos finales. Contra Independiente Rivadavia pasó algo parecido: 2-0 arriba y con el partido aparentemente controlado, la Lepra descontó y tuvo un remate clarísimo que dio en el travesaño antes del 3-1 que terminó de liquidar la historia.

Las herramientas para hacer la diferencia existen. Con la salida de Coudet y la asunción de Leonardo Ponzio, la capacidad para encontrar el gol empezó a revertirse: Sebastián Driussi acumuló nueve goles en el año, dos de ellos en este semestre, y el ataque sumó el aporte de Ángel Correa con tres tantos, Thiago Almada con dos y Andrada con uno. El problema aparecía después, cuando la ventaja no se transformaba en tranquilidad y el rival, que por momentos parecía fuera del partido, volvía a meterse en carrera.

Las correcciones pendientes son dos: generar más ocasiones de gol y, sobre todo, aprender a cerrar los partidos. La lección de la etapa de Leonardo Ponzio sigue vigente de acá al cierre del calendario: el primer paso es ganar y el segundo es hacerlo con margen, porque la diferencia de gol puede terminar decidiendo la clasificación.

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