(ARGENTINA).- “La única manera de que los futbolistas de River que no están jugando como titulares puedan empezar a sumar algún minuto de confianza y decirle a Ponzio ‘yo también estoy’ es con esta clase de entrenamientos”. La frase es de Juan Cortese y describe el método que aplica Leonardo Ponzio en cada arranque de semana: mientras el equipo dispute sus partidos oficiales, los jugadores que quedan afuera del once tienen un espacio propio para rodar y no perder ritmo. La última edición fue un amistoso contra Estudiantes de Buenos Aires.
El partido de práctica duró 45 minutos y River formó con Centurión; Giovanni González, Lautaro Rivero, Tobías Ramírez y Ortega; Meza, Arambarri, Silva y Pereira; y Beltrán y Borré. El conjunto alternativo, integrado por los que no jugaron ante Atlético Tucumán o no sumaron muchos minutos, se quedó con el triunfo por 1-0 gracias al gol de Rafa. Cortese recordó que la rutina se repite “como es costumbre en el arranque de cada semana”.
El razonamiento de fondo tiene que ver con la dimensión del plantel: River juega un solo torneo y cuenta con un grupo muy amplio, así que quienes no son titulares no tienen otra chance de acumular rodaje. Cortese remarcó que estos encuentros son la única vía para recuperar confianza y mantenerse a mano para cuando Ponzio necesite mover el equipo. La competencia interna funciona, en ese esquema, como el termómetro que le muestra a Leonardo Ponzio quién está disponible y en qué nivel.
El bajón que se repite
Cortese también hizo un diagnóstico del rendimiento colectivo y detectó un patrón que ya costó caro. “River está cayendo hasta ahora en los mismos errores de los últimos tiempos: entregarle el control al rival durante 10 o 15 minutos, que habitualmente el rival aprovecha con gol”, señaló. Ese bajón apareció ante Independiente Rivadavia y Banfield, y casi se transformó en problema frente a Argentinos Juniors.
El punto de partida, para Cortese, explica parte de esos altibajos: el equipo viene de derrotas consecutivas, golpazos insólitos y eliminaciones muy duras, con un sistema defensivo que todavía no es el ideal. Sobre esos tramos perdidos, donde el bajón se hace más visible en el segundo tiempo, el analista fue claro: “Eso sí hay que recuperar. Quizás tenga que ver con una cuestión de confianza”.
El análisis cambia de mitad de cancha para adelante, donde el presente ilusiona más. “Ante la falta de jugadores con volantes de gol, aparece Andrada, que no solamente está demostrando cada partido que al pibe le pesa poco haberse puesto la camiseta de River en esta primera etapa de su carrera, sino que ahora también le agrega gol”, valoró Cortese. Y cuando no aparecen Driussi ni Correa, siempre hay una individualidad que puede rescatar al equipo: Thiago Almada, por el que, según recordó, “por algo se pagó lo que se pagó”.
El armado del próximo once tiene una sola incógnita. “Aníbal Moreno todavía está en duda, una vez más”, contó Cortese, quien anticipó que, si la semana transcurre con calma, Ponzio repetirá los mismos 11 por cuarto partido consecutivo cuando River reciba a Huracán el sábado en el Más Monumental. Hasta ese compromiso, la vitrina de los suplentes seguirá siendo la práctica de cada arranque de semana.
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