(ARGENTINA).- “En River no piensan cortar el ciclo del Chacho Coudet, si se va es por decisión propia del entrenador”. La revelación de TyC Sports expone la postura de la dirigencia de River con Eduardo Coudet: el técnico está blindado por las autoridades del club y solo dejará el cargo si presenta la renuncia. La decisión se mantiene firme en el peor momento futbolístico del ciclo, con el equipo sumergido en una crisis de seis derrotas consecutivas.
El respaldo dirigencial llega horas después de una nueva caída que profundizó el malestar de los hinchas. River perdió 1 a 0 ante Tigre en Victoria por la cuarta fecha del Torneo Clausura 2026 y acumuló su sexta derrota al hilo en partidos oficiales. El gol lo marcó Ignacio Russo a diez minutos del final, el mismo delantero que ya había festejado por duplicado en la goleada 4-1 del Matador en el Monumental, cuando el conjunto de Núñez todavía era dirigido por Marcelo Gallardo.
La racha negativa expone la magnitud de la crisis. El equipo de Eduardo Coudet cayó en los cuatro encuentros que disputó en el Clausura (ante Barracas Central, Gimnasia, Rosario Central y el propio Tigre), a lo que se suman la derrota en la final del Torneo Apertura frente a Belgrano y la eliminación en la Copa Argentina a manos de Aldosivi. En el medio, la dirigencia optó por sostener al entrenador pese al pésimo presente y a los cuestionamientos que ya habían explotado en el Monumental tras el traspié ante Rosario Central.
Coudet carga con el señalamiento de ser el principal responsable del mal momento por una serie de decisiones futbolísticas que no dieron resultado. En el último partido volvió a insistir con Tomás Galván, un mediocampista que disputó 21 de los 23 encuentros del ciclo (19 como titular) pese a que su rendimiento nunca terminó de justificar la confianza. También movió a Joaquín Freitas a la banda como carrilero derecho, una posición en la que el delantero no logra sentirse cómodo. A eso se le agrega la obstinación de sostener a Lucas Martínez Quarta como titular más allá de los errores individuales que acumuló en las últimas fechas.
La pretemporada también quedó bajo la lupa como una de las causas de este presente. River se preparó en Alicante con menos de 20 jugadores (cuatro de ellos arqueros) y con Arambarri como la única cara nueva que pudo entrenar a la par del plantel. En paralelo, la dirigencia borró a 15 futbolistas del equipo y no logró incorporar refuerzos a tiempo. Rafael Santos Borré, Ángel Correa, Tobías Andrada y Thiago Almada recién se sumaron con la pretemporada ya iniciada, lo que derivó en una puesta a punto deficiente. Hoy el equipo no tiene identidad de juego, genera poco en ataque y concede demasiado en defensa.
La salida de Juanfer Quintero también quedó marcada por el cortocircuito. El colombiano, considerado el jugador más creativo del plantel, sintió que no tenía lugar con Eduardo Coudet durante la primera parte del año y terminó por rescindir su contrato. Se fue a costo cero, apenas un año después de que el club pagara más de 2 millones de dólares por su pase. La pérdida fue tanto futbolística como económica, y profundizó la falta de ideas de un equipo que no encuentra respuestas dentro de la cancha.
La apuesta por los juveniles tampoco rindió frutos. Coudet recién citó a algunos chicos sobre el cierre de la pretemporada, cuando el plantel ya había transitado la mayor parte de la preparación. Jugadores como Juan Cruz Meza, Lautaro Pereyra o Facundo González tuvieron minutos a cuentagotas, mientras que otros ni siquiera tuvieron la posibilidad de mostrarse. Un caso testigo es el de Cristian Jaime, que no iba a ser tenido en cuenta, se fue a préstamo a Peñarol y hoy la rompe en Uruguay.
La Sudamericana, ¿punto de inflexión?
Con el torneo local prácticamente hipotecado y una racha que ya es histórica, el margen de error para Eduardo Coudet se terminó de achicar. El próximo martes 12 de agosto, River recibirá a Santa Fe por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, un partido que en Núñez ya leen como definitorio. La dirigencia asegura que no habrá despido, pero una eliminación temprana en el plano internacional dejaría al entrenador en una situación insostenible.
Lito Costa Febre lo resumió con dureza: “La última bala será la Sudamericana”. La frase grafica el clima que rodea al plantel: la paciencia dirigencial tiene un límite implícito y la continuidad del Chacho dependerá de lo que suceda en el certamen continental. Por ahora, la orden desde las oficinas del club es clara: nadie va a cortar el ciclo. La pelota, literalmente, está en los pies de un equipo que hace dos meses que no sabe lo que es ganar.
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