(ARGENTINA).- “Lo que es inconcebible es que River, que gastó 70 millones de dólares en este mercado de pases, es cierto, Thiago Almada está llegando mañana al país y todavía no jugó ni debutó ni nada, pero un equipo que realizó el mercado de pases más agresivo de la República Argentina es inconcebible que no tenga ni puntos ni goles”. La frase, filosa y directa, la soltó Gustavo Yarroch apenas terminó la cuarta derrota consecutiva de River en el Torneo Clausura 2026, un 1-0 ante Tigre en Victoria que dejó al equipo de Eduardo Coudet en una crisis tan profunda como inexplicable: el plantel más caro del fútbol argentino no solo no gana, sino que tampoco convierte.
El golpe lo dio Ignacio Russo, el hijo de Miguel Ángel Russo, que aprovechó un error grosero de Aníbal Moreno en la salida. Saralegui, cuyo pase pertenece a Boca, le robó la pelota al volante central y asistió a Russo para el 1-0. Fue un espejo de lo que Yarroch describió sin anestesia: “La realidad es que este River comete errores imperdonables”. El Millonario jugó un partido apático, casi sin patear al arco de Zenobio: un cabezazo de Francisco Ortega en el primer tiempo y un remate de Correa en el segundo fue todo lo que generó.
Los puntajes individuales del 1×1 reflejaron la tarde para el olvido. Moreno se llevó la calificación más baja: un 2, por un desempeño errático que incluyó un recital de pases al pie sin sentido y el horror que derivó en el gol. Tampoco zafó Tomás Galván (3), intrascendente durante todo el partido, ni Lucas Beltrán (3), aislado e inocuo. Lo único rescatable fue el debut de Tobías Andrada, que se llevó un 6 y fue el más claro en medio de la parsimonia alarmante del equipo, junto a un aceptable estreno de Francisco Ortega (5,5) por el lesionado Marcos Acuña.
Una inversión récord y un arranque sin reacción
River desembolsó 70 millones de dólares en un mercado de pases que no tuvo parangón en el fútbol argentino. A la espera del desembarco de Thiago Almada, los refuerzos que ya sumaron minutos no lograron torcer un presente esquivo. “Es un equipo sin alma. Es un equipo sin alma este River”, disparó Yarroch, que también señaló la falta de identidad de juego, de carácter y de personalidad, rasgos que sí distinguieron a otros equipos de Eduardo Coudet como aquel Racing campeón o el Central que peleó la Libertadores.
El propio Eduardo Coudet habló en conferencia de prensa y dejó un mensaje ambivalente: quiere seguir porque cree que puede revertir la situación, pero no dio plazos. “Si veo que los resultados no se dan, no voy a hacerle daño a River”, aseguró, y se amparó en su experiencia como jugador, cuando logró dar vuelta un momento en que los hinchas lo reprobaban. El DT sostuvo que observa a los futbolistas comprometidos con su idea, aunque la imagen del equipo en la cancha muestre lo contrario.
Los números del ciclo de Eduardo Coudet agravan el diagnóstico. River acumula 28 partidos en los que arranca en desventaja y no logra revertir el marcador. Lleva cuatro fechas sin marcar goles en el campeonato, una racha que se estira a seis si se suman la eliminación en Copa Argentina ante Aldosivi y la final perdida frente a Belgrano en el torneo pasado. La fragilidad anímica es tan marcada que cada error se paga con una derrota casi automática, sin margen de recuperación.
El plantel viajará el martes por la tarde rumbo a Bogotá para medirse el miércoles 12 de agosto a las 21:30 contra Independiente Santa Fe por la ida de la Copa Sudamericana. El rival colombiano llega entonadísimo: viene de superar por un global de 5-0 a Caracas y de ganarle 2-0 a Boyacá Chicó en el Campín. Allí se verá si el equipo de Eduardo Coudet encuentra de una buena vez la reacción que hasta ahora le es esquiva.
