(ARGENTINA).- “Indudablemente estamos en presencia del peor momento de River después de la tragedia”. La frase, filosa y definitiva, la soltó Flavio Azzaro apenas terminó la derrota de River por 1 a 0 contra Rosario Central en el Más Monumental. El periodista, en su análisis, se detuvo a dar su mirada sobre las responsabilidades, puntualmente del entrenador, Chacho Coudet, y la dirigencia y el plantel.
Azzaro remarcó que su diagnóstico no es nuevo ni reacciona solo a este semestre. “Esto lo dije varias veces en los últimos tiempos, varias veces este mismo año, antes de que se vaya Gallardo”, recordó, y agregó un dato que dibuja la dimensión del derrumbe: “El año pasado también usé la frase ‘el peor River después del descenso'”. Para el periodista, el descalabro actual no es un tropezón aislado sino la continuación de un proceso que viene de arrastre.
En ese marco, evitó cargar toda la responsabilidad sobre Eduardo Coudet. Señaló que “no es solamente Coudet; sí tiene responsabilidad, pero es mucho más profundo”. Y fue al corazón del descontento con la dirigencia y la política de refuerzos: “River gastó algo impensado para la historia del fútbol argentino en los últimos años y no puede armar un equipo”. La declaración pone la lupa sobre la gestión que encabeza Stefano Di Carlo y la conducción deportiva de Enzo Francescoli, en medio de un mercado de pases que no terminó de convencer.
La derrota ante Central fue la ratificación de ese malestar. Un gol en contra de Nicolás Otamendi a los 26 minutos del primer tiempo, tras un centro de Jaminton Campaz, sentenció el partido ante un equipo ordenado que resistió con diez hombres por la expulsión de Emanuel Coronel. River fue reprobado por el público en su segunda presentación consecutiva en Núñez, después de la caída en el debut frente a Barracas, y los hinchas hicieron oír un mensaje directo: “que se vayan todos”. Eduardo Coudet, silbado en la previa, optó por el silencio después del pitazo final; antes del encuentro, la decisión ya era no brindar declaraciones.
Las polémicas del partido inflamaron todavía más el clima. El árbitro Nicolás Ramírez cobró un penal a favor de River que el VAR anuló porque la mano era del propio Otamendi, y minutos antes le había anulado un gol lícito a Rosario Central por offside de Enzo Copetti, a instancias de la tecnología. Sobre el campo, la figura excluyente fue el arquero Jeremías Ledesma, que con los pies le tapó el empate a Lucas Beltrán y mantuvo el cero para la visita.
Mientras Eduardo Coudet ve cómo el equipo se hunde en el fondo de la Zona B sin unidades, las gradas también se tiñeron de nostalgia: parte de los hinchas pidió por la vuelta de Ramón Díaz como entrenador. La crisis ya no se explica solo con los números del Clausura —tres derrotas seguidas con idéntico marcador de 1 a 0— sino que incluye la precoz eliminación en la Copa Argentina ante Aldosivi por 3 a 1, un cachetazo que había anticipado el presente tormentoso. Azzaro ya lo había dicho: “El tema de River no empieza ahora, no es este semestre”.
Por la cuarta fecha, River visitará a Tigre el sábado próximo con la obligación de cortar la sangría y empezar a darle sentido a un semestre que por ahora solo acumula golpes. Rosario Central, que con este triunfo llegó a cuatro puntos, recibirá a Aldosivi el viernes.
