(ARGENTINA).- “Perdimos por una jugada de mierda”, soltó Nicolás Otamendi tras una nueva noche de frustración en el Más Monumental. La frase del defensor, que debutaba seis días después de jugar la final del Mundial, resumió el 0-1 ante Barracas Central que dejó al ciclo de Eduardo Coudet otra vez en la cuerda floja y encendió todas las alarmas en Núñez.
El gol de Gonzalo Morales a los 22 minutos del primer tiempo bastó para que el Guapo se llevara un triunfo histórico del estadio de River. El equipo de Coudet tuvo la pelota el 76 % del tiempo, pero no encontró los caminos para lastimar a un rival que se defendió con cinco defensores y tres volantes bien compactos, y que liquidó el partido en un contragolpe aislado.
La gente despidió al equipo con una silbatina generalizada ni bien terminó el encuentro. En las redes sociales, muchos hinchas empezaron a pedir la salida de Eduardo Coudet, que acumula dos derrotas al hilo y solo una victoria en los últimos cinco partidos. El panorama es desolador: durante el semestre pasado, River jugaba mal, pero ganaba casi siempre. En la actualidad, el Millonario juega mal y encima pierde sus partidos.
El técnico ni siquiera estuvo en el banco: debía cumplir una sanción disciplinaria y quien dirigió fue Ariel Broggi, su principal colaborador. Una vez consumada la derrota, Broggi tampoco dio la cara en conferencia de prensa. El cuerpo técnico se retiró en absoluto silencio, lo que agravó la sensación de desconcierto puertas adentro del club.
Los debuts de Otamendi y Ángel Correa no alcanzaron para torcer la historia. El defensor ordenó la última línea y hasta terminó como centrodelantero por empuje en los minutos finales; Correa ingresó en el complemento, se calzó la 10 que dejó vacante Juan Fernando Quintero y disputó 24 minutos en los que intentó ser incisivo pero no pudo romper el cerrojo visitante.
River abusó de los centros frontales y apenas generó una situación clara —un cabezazo de Lucas Beltrán que rozó el palo— sobre el arco de Marcelo Miño. La falta de sorpresa y cambio de ritmo volvió a ser el síntoma más evidente de un equipo que juega mal y que, a diferencia del semestre pasado, ya no logra ganar.
El golpe se suma a la eliminación del viernes 17 contra Aldosivi por los 16vos de final de la Copa Argentina. En aquella tarde, River cayó 3-1 y dejó una imagen todavía más pobre que la de este sábado. Con pretemporada en España y un mercado de pases ya consumado, el plantel está armado a medida de Coudet y la exigencia de resultados inmediatos ya no admite excusas.
La derrota complica todavía más el objetivo de clasificar a la Copa Libertadores 2027 vía tabla anual: River quedó sexto en esa clasificación y no puede permitirse otra temporada fuera del máximo torneo continental. En tres semanas, además, afrontará los octavos de final de la Copa Sudamericana, la gran apuesta del semestre para salvar el año.
El próximo compromiso es este miércoles 29 ante Gimnasia en El Bosque, por la segunda fecha del Clausura. Otra presentación sin reacción dejaría el ciclo de Eduardo Coudet al borde del colapso, con el hincha que ya dijo basta con los silbidos y exige respuestas inmediatas.
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