(ARGENTINA).- La dirigencia de River encabezada por Stefano Di Carlo explotó. “Es el apuntado”, dicen en referencia a Eduardo Coudet por el estado del césped del Monumental tras la derrota 0-1 ante Barracas Central en el debut del Torneo Clausura. El entrenador había insistido en realizar un resembrado antes del regreso de la actividad post-Mundial, pese a las advertencias de que el invierno no era el momento ideal, y el campo de juego no respondió como se esperaba. El cortocircuito interno suma un nuevo foco de tensión en un River que todavía no encuentra respuestas futbolísticas.
El cortocircuito tiene un origen concreto. Coudet presionó para que el resembrado se hiciera en las semanas previas al choque con Barracas, a contramano de lo que sugerían los especialistas en mantenimiento del césped. La apuesta salió mal: el piso se mostró irregular, con zonas desparejas que dificultaron la circulación de la pelota y complicaron a un equipo que ya venía golpeado por la eliminación en la Copa Argentina. A la salida del vestuario, la dirigencia le hizo saber su malestar al cuerpo técnico.
Más allá de lo puntual del campo de juego, el episodio puso en evidencia una dinámica que genera ruido puertas adentro. “Las decisiones las toman Eduardo Coudet y la Secretaría Técnica”, había explicado el periodista Hernán Castillo al analizar el funcionamiento interno del club. La autonomía del DT en cuestiones que exceden lo puramente táctico —como el manejo del césped— incomoda a una comisión directiva que siente que pierde control sobre áreas sensibles de la institución.
La derrota frente a Barracas Central expuso todas las miserias de un River autodestructivo, pero también dejó al desnudo las consecuencias de esa decisión. Con el 76% de posesión pero sin profundidad, el equipo no logró romper el cerrojo visitante y se llevó una silbatina cerrada de las 85 mil personas que colmaron el Monumental. Nicolás Otamendi, capitán y debutante, graficó la impotencia: “Perdimos por una jugada de mierda”.
Mientras el plantel intenta digerir otro golpe, la dirigencia de River ya mira el partido del próximo sábado ante Rosario Central con la expectativa de que el césped llegue en mejores condiciones. El plazo es ajustado y los trabajos de recuperación se aceleraron en las últimas horas. En Núñez esperan que la apuesta invernal de Coudet no se convierta en un problema crónico que condicione el juego del equipo cada vez que actúe como local en lo que resta del semestre.
Seguí todas las noticias de Soy del Millo en Google News↗