(ARGENTINA).- River empató 0-0 contra Independiente Santa Fe en Bogotá por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Eduardo Coudet realizó cuatro cambios en el tramo final y el equipo terminó con una formación atípica, con Almada como centrodelantero y una especie de 4-5-1. De esta manera, quedó en evidencia que culminó “firmando el empate”.
El resultado dejó a River en condiciones de definir la serie en el estadio Monumental. El equipo no la pasó bien en los 2.600 metros de Bogotá, pero sostuvo el empate y evitó recibir goles en el primer partido de la llave.
Los cambios que modificaron el equipo
A los 16 minutos del segundo tiempo, Almada y Freitas ingresaron por Galván y Borré. Freitas terminó ubicado sobre la banda derecha, mientras Correa pasó a ocupar una posición más cercana al centro del ataque. El juvenil Lucero entró a los 33 minutos por Andrada. A los 45, Juan Cruz Meza reemplazó a Correa y completó la última modificación de Eduardo Coudet en el encuentro. El once con el que River culminó quedó conformado por Santiago Beltrán; Martínez Quarta, Otamendi, Rivero, Facundo González; Freitas, Meza, Moreno, Vera, Lucero; y Almada.
River terminó el partido con Almada como principal referencia ofensiva, Freitas en la posición de 8/7 y dos laterales izquierdos. Eduardo Coudet también debió utilizar zagueros como marcadores laterales para completar la estructura defensiva. Las bajas condicionaron las alternativas del entrenador. Montiel, Acuña y Driussi quedaron afuera por lesiones, mientras que Giovanni González, Ortega, Arambarri y Lucas Beltrán no pudieron ser anotados para esta fase de la competencia.
“Si hubiese tenido a todos a disposición la distribución habría sido otra. Nos cuesta a nosotros que no corremos (la altura), así que nada: es un buen punto. Ahora vamos con nuestra gente y completos seguramente en cuanto al plantel. Ojalá podamos hacer un gran partido y regalarle el pase a la próxima fase a nuestra gente”, explicó Eduardo Coudet después del empate.
El entrenador también remarcó el impacto de la altura y las dificultades para sostener el ritmo. “Cada uno juega donde vive, pero los 2600 metros lo sentimos todos así. Después nos acomodamos de la manera que mejor llegábamos para teniendo que utilizar jugadores en posiciones que no están acostumbrados. Tuvimos también un poco de suerte de no sufrir algún contratiempo en la parte defensiva porque no tenía recambio”, sostuvo.
La revancha se jugará en el Monumental, donde se definirá el pase a los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
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