(ARGENTINA).- “Enzo Fernández (8): un grandísimo partido de Enzo. Calentó el partido en el arranque y casi rompe el cero con un derechazo que se fue rozando el ángulo. Se ubicó de cinco tras la salida de Paredes y gestó desde el eje. Probó desde lejos antes del gol y puso el empate con un golazo desde afuera del área en la jugada siguiente”. Así definió La Página Millonaria la actuación de Enzo Fernández, la figura que también chicaneó a Inglaterra con “Wonderwall” en una historia de Instagram apenas consumado el pase a la final del Mundial 2026. El volante subió un video riéndose junto a Lionel Messi y Leandro Paredes y lo musicalizó con el tema de Oasis que los ingleses usaron para celebrar sus triunfos en la Copa, pero borró la publicación y la volvió a subir sin música.
La canción se había vuelto un himno en el vestuario inglés durante el torneo. Al elegirla para acompañar la imagen de la goleada argentina, Enzo Fernández dejó un mensaje de ironía pura: la fiesta ya era albiceleste. La historia duró apenas unos minutos antes de que él mismo la eliminara y la republicara sin audio, aunque las capturas de pantalla ya circulaban.
El show del ex River no terminó en las redes sociales. Dentro de la cancha fue la figura excluyente del partido que Argentina ganó para meterse en la definición. En el momento más caliente, cuando el cero no se rompía, sacó un derechazo desde afuera del área que venció al arquero inglés y puso el empate, el gol que encaminó la clasificación.
Cuando el árbitro marcó el final, las lágrimas le ganaron. Las cámaras lo captaron conmovido, sin poder contener la emoción de una noche que él mismo había torcido con un remate seco y con un despliegue físico que no se cansó de ofrecer.
Los números del partido lo pintan de cuerpo entero. Enzo Fernández fue el futbolista que más kilómetros recorrió en la semifinal: 11 116 metros en 99 minutos de juego, más de once kilómetros que lo dejaron como el motor incansable del mediocampo argentino.
Además, fue el jugador que más se ofreció para recibir pases en el último tercio del campo. De los 37 movimientos totales que registró la Selección en esa zona, 34 los hizo él, una muestra de su voluntad para hacerse cargo del juego incluso cuando el partido quemaba.
También lideró la presión defensiva entre los dirigidos por Scaloni. No solo atacó: anticipó, incomodó a los volantes ingleses y forzó pérdidas que le dieron aire a Argentina en los tramos más exigentes del encuentro.
A los 25 años, Enzo Fernández ya tiene un lugar en la historia grande de la Selección. Su actuación ante Inglaterra, entre el golazo, el kilometraje récord y la chicana en redes, lo confirma como uno de los mediocampistas más influyentes que pasaron por el ciclo.
Argentina aguarda ahora por el rival que saldrá de la otra semifinal para definir al campeón del mundo, y Enzo Fernández ya palpita la definición con la misma mezcla de carácter y emoción que exhibió en Atlanta. Además del gol y el despliegue, dejó la imagen de un jugador que lloró desconsolado tras el silbatazo final, consciente de que su derechazo había torcido la historia de una noche que será recordada como una de las más icónicas de la Copa del Mundo.
