(ARGENTINA).- El presidente de River, Stéfano Di Carlo, y el director deportivo Pablo Longoria trabajaron en conjunto para concretar la llegada del delantero, por quien el club invirtió 15 millones de dólares. El contrato se extiende hasta diciembre de 2029.
“Modo disfrutar“, dijo Ángel Correa después de convertir su quinto gol con River, al explicar el enfoque con el que encaró su regreso al país. Durante la etapa anterior, que duró diez años en Madrid, contó que al fútbol lo “tomaba como un trabajo”. A 105 días de firmar con el Millonario, había disputado 1.421 minutos y participado directamente en ocho goles: cinco tantos y tres asistencias.
El uno contra uno es una de las marcas de su juego. Correa registra 3,73 gambetas exitosas cada 90 minutos, con un 50% de efectividad sobre 7,5 intentos por partido. La cifra supera los promedios de Thiago Almada, Tobías Andrada y Sebastián Driussi, que alcanzan 1,1, 1,07 y 0,63 gambetas exitosas, respectivamente.
El trabajo conjunto de Stéfano Di Carlo y Longoria llevó a River a incorporar a un futbolista con diez años en Atlético Madrid. Allí Correa no siempre fue titular, a diferencia de su lugar indiscutido en River. En la comparación de producción, participaba de 0,6 gol cada 90 minutos en España y de 0,5 en Núñez; bajo la conducción de Diego Simeone, intervenía en un gol cada 150 minutos, frente a uno cada 178 en River.
“El control de espaldas, el giro para los dos perfiles y la gambeta en el uno contra uno”, describió Fernando Kuyumchoglu, quien dirigió a Correa en San Lorenzo. El delantero disputa 6,6 duelos de pelota por partido, frente a los 4,69 de Almada y los 4 de Driussi. Su efectividad en esos cruces ronda el 45%, igual que la de Almada y por encima del 42% de Driussi.
El contraste con Miguel Borja permite dimensionar otro aspecto de su rendimiento. En algunos tramos de 2022 y 2023, Borja superó los 0,8 goles más asistencias cada 90 minutos; el aporte de Correa se reparte entre tantos, pases de gol, gambetas y duelos. A los 31 años, conserva una frecuencia de intervención ofensiva similar a la que tuvo durante su etapa en Madrid, según los registros comparados. Es un nivel europeo.
La incorporación en la que participó Stéfano Di Carlo dejó así un perfil que excede la definición: Correa también genera desequilibrio individual y sostiene la disputa física. El resultado deportivo de la contratación trabajada por la directiva aparece en sus cinco goles, sus tres asistencias y su incidencia en ocho tantos con River.
