(ARGENTINA).- “Sabe que lo más probable es que a fin de año termine su ciclo”, afirmó Ariel Senosiaín en No veo la hora, programa de DSports Radio. River podría quedarse sin Pablo Longoria como director deportivo al cierre de 2026, pese al respaldo público que Stefano Di Carlo le había dado el día anterior.
El trabajo de Longoria y los motivos del desgaste
Longoria llegó a River en abril de 2026 como director deportivo, con la misión de conducir el proyecto futbolístico. Su trayectoria incluyó tareas de ojeo en Newcastle y de captación en Atalanta, Sassuolo, Juventus y Valencia, antes de presidir Olympique Marsella de Francia. Recientemente, Stefano Di Carlo, presidente del club, se refirió a su rol y describió el armado de su área.
“Longoria lleva seis meses de trabajo y está construyendo la dirección deportiva, eso quiere decir que abajo hay departamentos que River no tenía, como por ejemplo del departamento de performance, el de scouting, con un mapa de líneas de sucesión en todos los puestos”, aclaró Di Carlo. Longoria también visita River Camp para conversar con los entrenadores de inferiores, y durante su gestión se creó el Departamento de Performance, con análisis de video, nutrición y otras áreas de apoyo al fútbol.
Di Carlo vinculó la evaluación con el proceso de profesionalización y dijo: “Que no nos lleve el puesto en presente a la hora de hacer un mercado de pases”. Luego explicó: “Estamos en un proceso que es fundacional para profesionalizar las áreas y eso requiere tiempo, no va a tener un resultado inmediato cuando te subis a un tren que va a 200 kilómetros por hora. La evaluación la vamos a hacer más adelante, si hay que rediseñar roles lo haremos, pero todo tiene el mismo objetivo: resultados, cosas tangibles, impacto y que haya consecuencias concretas en el fútbol”.
El mercado de mediados de 2026 concentró parte de los cuestionamientos sobre el rol de Longoria. Su participación habría quedado limitada a buscarles destino a jugadores relegados, sin tareas para sumar refuerzos; además, varias situaciones del área habrían sido resueltas por Di Carlo, lo que profundizó las diferencias sobre el funcionamiento y el lugar del director deportivo. La única ventana en la que Longoria tuvo injerencia implicó una inversión cercana a 70,7 millones de dólares, récord por el nivel de gasto, e incluyó salidas y rescisiones de contratos, algunas vinculadas con la marginación de futbolistas.
Ariel Senosiaín amplió la versión sobre el cierre del ciclo: “A mi me dicen que Pablo Longoria ya sabe que está afuera de River. Sabe que lo más probable es que a fin de año termine su ciclo. Incluso me dicen que él mismo se da cuenta que el fútbol argentino no es un lugar idóneo para cumplir su función. Siente que su ciclo no da para más“. La eventual salida también podría alcanzar a Domingo Catoira, incorporado en junio por recomendación de Longoria para trabajar en un área vinculada con la captación de futbolistas.
Al 23 de octubre, River no había comunicado una decisión definitiva ni anunciado un reemplazante, aunque diciembre aparecía como el escenario más probable para una salida. En septiembre, Di Carlo había elogiado los informes técnicos vinculados con la llegada de Tobías Andrada: “La oportunidad de Andrada se dio con informes de una magnitud y contundencia que jamás habíamos contado”. El presidente tendrá la última palabra sobre la continuidad de Longoria, y la revisión prevista para cuando termine la competencia del primer equipo marcará el rumbo de la estructura deportiva para 2027.
