(ARGENTINA).- La salida de un jugador que River ya había apartado quedó trabada por una exigencia económica de Flamengo: para cortar el préstamo antes de diciembre, debería pagar una multa prevista en el contrato. La operación también tiene otro riesgo para el club: si el lateral alcanza la mitad de los minutos de todos los partidos, se activa una compra de US$5.000.000 por la totalidad de su ficha. El futbolista en esa situación es Matías Viña, que continúa sin ser convocado y entrena en el predio de Cantilo mientras espera una resolución.
Raisa Simplicio informó que River intentó devolver a Matías Viña a Flamengo cuando todavía faltaban seis meses para la finalización de la cesión. La respuesta del club brasileño fue negativa porque, para aceptar el corte anticipado, exigió el pago de una multa estipulada en el acuerdo. Esa condición impidió que la salida se resolviera de inmediato y dejó al lateral a la espera de una definición entre las instituciones.
Matías Viña se incorporó a River en enero de 2026, después de que Marcelo Gallardo diera luz verde a su llegada desde Flamengo. El lateral se sumó directamente a la pretemporada y quedó vinculado mediante un préstamo por un año, con un cargo de US$500.000. El acuerdo incluía una obligación de compra si disputaba la mitad de los minutos de todos los partidos. Con ese objetivo cumplido, River debía desembolsar 5 millones de dólares por el 100% de su pase, una condición que ahora los dirigentes buscan evitar al no utilizarlo.
El conflicto tomó forma mientras Viña estaba convocado con la Selección de Uruguay en el Mundial. Durante ese período, la comisión directiva de River emitió un comunicado oficial en el que lo incluyó entre los jugadores apartados para el segundo semestre. Al regresar a Buenos Aires, no fue utilizado por Eduardo Coudet y comenzó a trabajar separado del plantel. Desde entonces, su rutina quedó limitada al predio de Cantilo, sin convocatorias para los partidos.
Los dirigentes del CARP resolvieron mantener apartado a Matías Viña y evitar que fuera convocado a cualquiera de los partidos. La medida apunta a impedir que alcance el umbral de minutos que obligaría a pagar los US$5.000.000 por la totalidad de su ficha, una suma que River procura no activar mientras intenta resolver la devolución. El lateral permanece así en una situación intermedia: tiene contrato de préstamo vigente, pero no integra las convocatorias del equipo. La decisión explica por qué la rescisión no se resolvió con su regreso a Flamengo.
Fabricio Bustos es el otro futbolista que permanece entrenando apartado junto a Viña en el predio de Cantilo. Independiente había abierto conversaciones para intentar su regreso, aunque en principio Bustos priorizó una salida al extranjero. Finalmente, el club se bajó de esa posibilidad y solo quedaron sondeos informales. Bustos seguirá trabajando junto a un preparador físico mientras espera encontrar otro destino para su carrera.
El préstamo de Matías Viña tiene como fecha de finalización diciembre, pero Flamengo no aceptó interrumpirlo sin una compensación económica. Hasta que River y el club brasileño encuentren una fórmula para cerrar la cesión, el uruguayo continuará apartado, entrenándose en Cantilo y sin ser convocado. La resolución de su situación queda atada a un acuerdo entre las instituciones o al cumplimiento del plazo original.
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